Bolsa, en defensa del sistema especulativo: liquidación, compensación y cuestiones fiscales

Los mercados bursátiles han sido siempre vistos con malos ojos por cierta mayoría del cómputo general de la población, que han identificado este mecanismo de inversión como un sistema amoral e inhumano de jugar con el valor del dinero y de los precios por el sistema demanda-oferta afectando al final a los bienes emanantes que fluctúan en la base de dichas operaciones en relación con el valor del dinero y la inversión en su conjunto.

Como en todo siempre ha habido, opiniones varias.

 ¿Pero es dañina para la economía la especulación? ¿Hasta qué punto mantener ciertos sistemas especulativos son contraproducentes o no para el “correcto” funcionamiento del dinero y su valor en una sociedad?

Partiendo de la base de que especular no debe de confundirse con manipular los precios, la especulación no es tan infructuosa ni dañina como parece. El mercado tiene una serie de leyes no escritas que son básicas para su funcionamiento y al final para el desarrollo y la reestructuración y la creación de la riqueza; y los especuladores tienen un papel fundamental dentro de dichos fines.

En el momento en el que la demanda no existe, los precios de los bienes en propiedad de aquellos que quieren vender seguirán cayendo hasta encontrarse con un sujeto que esté dispuesto a adquirirlo por ese precio. Por tanto, ese bien seguirá siendo poco fructífero y para nada rentable (y cada vez menos valioso) hasta que el especulador lo compre; pues cabe recordar que un bien vale lo que alguien esté dispuesto a pagar por él. Así el especulador comprará bajo precio (en teoría), no para hacer un uso funcional del bien en cuestión, sino para posteriormente cuando la demanda sobre ese bien vuelva a aumentar, con vistas y creencia de que así será, volver a venderlo por un precio mayor de por el que lo adquirió (ya que al subir la demanda subirá el precio), obteniendo un rédito o beneficio neto por esa venta.

Con ese rédito volverá a realizar dicha operación (sirviendo de descongestionante de la economía) o bien pondrá en marcha una actividad productiva, de forma que el dinero que antes no estaba en circulación vuelve a estarlo, al igual que el bien que se compra y se vende.

Pues bien, en fondo, podríamos decir que así funciona un poco la bolsa (en términos muy generales).

El sistema bursátil, por tanto, al igual que otros como el inmobiliario (guardando las distancias), en ciertas ocasiones por ejemplo, se definen intrínsecamente por la forma en la que se sustenta su funcionamiento basado en la especulación; siendo la Bolsa un mercado en el cual se producen y llevan a cabo las negociaciones y acuerdos de compra y venta acerca de un título o acción por un precio.

Tienen lugar de forma diaria un número muy notorio de transmisiones y una constante difusión de información, como es lógico.

Las 124 firmas de Bolsa -sociedades y agencias de valores, y sociedades gestoras de cartera- registradas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) lograron un beneficio neto de 117,4 millones de euros en el primer trimestre de este año, lo que representa un incremento del 40,96 por ciento respecto a los tres primeros meses de 2004. Según el informe de la CNMV sobre las empresas de servicios de inversión, las sociedades de valores consiguieron unos resultados de 101,4 millones de euros, lo que representa un 86,37 por ciento del total de los beneficios obtenidos por las firmas bursátiles entre enero y marzo de este año. En cuanto a las agencias de valores -entidades que sólo pueden operar para terceros y no por cuenta propia como las sociedades- sus resultados en el primer trimestre fueron de 15,3 millones de euros, un 13,06 por ciento del total.
Las 124 firmas de Bolsa -sociedades y agencias de valores, y sociedades gestoras de cartera- registradas en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) lograron un beneficio neto de 117,4 millones de euros en el primer trimestre de este año, lo que representa un incremento del 40,96 por ciento respecto a los tres primeros meses de 2004. Según el informe de la CNMV sobre las empresas de servicios de inversión, las sociedades de valores consiguieron unos resultados de 101,4 millones de euros, lo que representa un 86,37 por ciento del total de los beneficios obtenidos por las firmas bursátiles entre enero y marzo de este año.
En cuanto a las agencias de valores -entidades que sólo pueden operar para terceros y no por cuenta propia como las sociedades- sus resultados en el primer trimestre fueron de 15,3 millones de euros, un 13,06 por ciento del total.

Con la muy clara y bien definida estructura del mercado en su conjunto, se persigue conseguir la importante transparencia informativa y la correcta conformación de los precios. Junto a ello, se hace esencial en dicha estructura y modus operandi que la cantidad de miembros que estén autorizados a operar dentro del mismo (gozando por tanto de exclusividad manifiesta) esté cuantificado y limitado para de este modo asentar el mercado reduciendo posibles desviaciones, para así forjar una cierta clase de intermediarios regulados por el articulado de la Ley del Mercado de Valores, concretamente en su artículo 70, y conseguir que el tráfico negocial y contractual en virtud de ello funcione bajo la forma predispuesta sobre los valores.

Dichos miembros actuarán en la mayoría de ocasiones por orden de terceros o por interés de terceros, los cuales en virtud del artículo 8.3 del Real Decreto 629/1993, pueden recibir órdenes por vía telefónica, fax etc, siendo tal vía, además del canal de información entre ambos sujetos, completamente válida para la ejecución final.

Las compraventas bursátiles, por tanto, pueden entenderse como aquellas que han sido o van a ser celebradas sobre valores (entendiendo como valor aquel derecho de naturaleza o contenido económico-patrimonial que debido a su modo de transmisión y su configuración natural jurídica puede ser objeto de negociación en un mercado bursátil) que en el momento de configurarlas coticen en bolsa. Dicha compraventa (el camino hacia lograr formalizarla) en todo caso debe de realizarse de conformidad con lo dispuesto en el artículo 609 del Código Civil.

Con la Ley 24/1988 se determinó que la totalidad de las acciones negociadas en Bolsa deben a partir de ella ser representadas por anotaciones en cuenta, no pudiendo modificarse tal representación con posterioridad.

Una vez se haya formalizado la compraventa, (esa operación) adquirirá su conformación, forma o solidificación jurídica mediante el contrato de bolsa, formalizado por dichos intermediarios, permaneciendo regulado en el artículo 1261 de nuestro Código Civil.

¿Pero las transmisiones son siempre iguales dentro del mercado bursátil?

Podría decirse que no, pues en virtud de la ya citada Ley del Mercado de Valores cabe diferenciar las transmisiones por título de compraventa, realizadas obligatoriamente con la participación de un miembro partícipe de la Bolsa (y por otro que no tiene por qué ser miembro) cuyo fin sea también obligatoriamente un valor admitido a cotización en dicha Bolsa; de las que tienen lugar para amparar ciertos supuestos anómalos (como por ejemplo la donación) y que se producen por título diferente a dicha compraventa (a pesar de que evidentemente también tenga por fin valores admitidos a cotización a Bolsa de Valores).

¿Entonces el miembro del mercado deberá de ser siempre partícipe de la compraventa bursátil?

Sí y no, pues la Ley permite la conocida como operación por toma de razón, en la cual dos personas que no tienen dicha condición tienen legitimidad suficiente para acordar realizarla; pero eso sí, la operación de forma posterior debe de hacerse llegar y comunicarse a un miembro de la Bolsa.

En cuanto a la liquidación de las operaciones realizadas en el mercado de la Bolsa de Valores, la misma ha de tener lugar en los tres días hábiles posteriores a la fecha de negociación y se encuentran inmersos en la sociedad BME (Bolsas y Mercados Españoles), efectuándose la liquidación de la parte de efectivo de las operaciones de valores en TARGET2 – Banco de España (sistema de pagos de grandes cuantías con liquidación bruta en tiempo real basado en la interconexión de los sistemas de pago de cada país), el cual entró en vigor hace pocos ejercicios pretendiendo sustituir, cosa que no ha conseguido del todo, al Sistema de Liquidación del Banco de España.

Los Bancos Centrales del conjunto de los Estados, a su vez, usan estos sistemas de liquidación de valores para poder llevar a cabo de forma fructífera, segura y asertiva sus operaciones de política monetaria y en general de financiación interna.

Así pues, los sistemas de liquidación y de compensación de los valores, se encargan de liquidar (valga la redundancia) el efectivo de las operaciones de esos valores en las cuentas de efectivo que los sujetos partícipes tengan en sus libros, afectando a los sistemas de pago cualquier anomalía que pudiera producirse en la liquidación de tales sistemas.

En el año 2011, con la Ley 32/2011 de 4 de Octubre, se procedió a modificar la Ley 24/1988 de 28 de Julio mencionada anteriormente (Ley del Mercado de Valores) para asemejar de forma realista y práctica el sistema español de liquidación y compensación al del resto de países de nuestro entorno, a Europa, y a la vez intentar aumentar tanto la competitividad como la potencialidad de nuestros mercados; aunque en la práctica no ha supuesto ninguna transformación efectiva que podamos denominar o considerar “de calado”.

Si eso fue en 2011, en el año 2012 se produjo la conocida como Ley de medidas contra el fraude fiscal o Ley 7/2012 de 29 de Octubre que estableció modificaciones dentro del artículo 108 de la Ley del Mercado de Valores. Con dicha Ley se promulgó e impulsó la no elusión fiscal, porque cabe recordar que las operaciones bursátiles, tributan; y lo hacen como es lógico en función de las plusvalías obtenidas (de la cuantía que supongan las mismas) por ejemplo por venta de acciones o por cobro de dividendos.

Pero bien, con dicha modificación del artículo 108 LMV en cuanto a materia de tributación se refiere, exonera de ello a las trasmisiones de valores que se hayan efectuado dentro de los mercados denominados primarios. Junto con ello, las transmisiones de valores que sean gravadas tributarán mediante IVA o mediante el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales; y para que la operación acabe finalmente siendo gravada, deberá de entenderse y de producirse una o varias operaciones que tengan como meta ahorrarse el pago de tributos, mediante la interposición de figuras societarias y otros casos.

Así este artículo 108 (su modificación) exime de tributar por el ITP a las transmisiones de valores que se den en los mercados primarios, secundarios y en el sector de las reestructuraciones de empresas y se consideran a su vez como operaciones de índole financiera las transmisiones de valores; hecho por el cual deberá de tributar por el IVA como he mencionado con anterioridad.

Así mismo, a modo descriptivo y en base a la liquidación, cabe especificar que en el sistema español, las operaciones que hayan sido contratadas (y por tanto que adquieran firmeza) han de ser siempre liquidadas.

En cuanto a la compensación en términos bursátiles, realizada a posteriori de la consumación de la operación bursátil, podemos entenderla como aquel proceso de transformar posiciones que son acreedoras y deudoras en una sola (“procedimiento unionista”).

Tras esta reforma de 2012, en 2013 se introdujeron también, en materia fiscal, ciertas modificaciones sustanciales en base al tiempo que dure una inversión bursátil. Por ejemplo a las ganancias o plusvalías que se hayan obtenido gracias a determinadas operaciones que hayan durado en el tiempo más de un año les es de aplicación el mismo tipo que en 2012, pero a las plusvalías obtenidas en operaciones cuya duración haya sido menor de ese año, no se le aplicará el denominado gravamen de ahorro, sumándose en la práctica dichos beneficios obtenidos a las rentas del trabajo, abonándose una tasa mayor que por las ganancias obtenidas en las que hayan durado más de un año.

Si en ese 2013, las minusvalías de menos de un año no pueden ser compensadas con plusvalías o beneficios de más de un año y las minusvalías de más de un año no pueden compensarse con las plusvalías de más de un año, en cuanto a ello, en el año presente,  no es de relevancia el tiempo que haya estado un activo X con nosotros para poder posteriormente compensarlo.

Por tanto para sacar el mayor rédito posible a las inversiones sobre el parquet, debemos no solo atender al funcionamiento y valor o desvalorización de las acciones, sino (muy importante) a la fiscalidad que rija en el momento de realizar una compraventa (como en todo).

Espero, como siempre, que les haya resultado interesante. Permaneceremos atentos a las novedades.

Firmado: Tristán Enrique Vilert Alirangues.
Redactor en Derecho & Perspectiva.


Fuentes:

-Ley 24/1988 de 28 de Julio (Ley del Mercado de Valores)

-Real Decreto 629/1993

-Código Civil

-Ley 35/2006 de 28 de Noviembre

-Ley 32/2011 de 4 de Octubre

-Ley 7/2012 de 29 de Octubre

-Ley 26/2014 de 27 de Noviembre

Imagen:

Bolsa de Madrid.

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