¿Cómo sacar rentabilidad a tu dinero? Cesión temporal de activos

El negocio de la banca a rasgos generales fue, es y será uno de los pilares indispensables que mueven nuestro sistema económico, nuestro progreso y nuestra financiación; y por ende… el mundo. ¿Quién puede negarlo a estas alturas?

Del popular dicho de que “la banca siempre gana” podemos estar prácticamente seguros, pero muy pocos conocen en qué consisten las diferentes formas de GANAR de la banca, por eso hoy me gustaría explicaros el funcionamiento de uno de sus productos, que no solo le darán rentabilidad a la entidad, sino también al particular o sociedad que quiera “apostar” por él: la cesión temporal de activos. ¿Una forma ágil de ganar dinero?

Las cesiones temporales de activos o temporary asset transfer tienen su origen en el Real Decreto 505/1987 de 3 de Abril por el que se creó un sistema novedoso de anotaciones en cuenta en referencia y vinculación directa a la deuda estatal.

Actualmente son un producto más de la inmensa gama que nos puede ofertar un banco, y que a la vez, desde un punto de vista personal y totalmente objetivo como siempre, pueda ser muy beneficioso para nuestros bolsillos si tenemos una cierta cantidad de dinero que no sabemos o no nos atrevemos a mover en el mercado de divisas, el inmobiliario, el tecnológico o cualquier otro; pues el banco es el que ganará dinero por nosotros y con cierta rentabilidad (o al menos mucho más que las famosas cuentas de ahorro e inversión que continuamente nos intentan vender como productos rentables).

El funcionamiento es sencillo, no se trata de ningún producto complejo ni que pueda causarnos ningún daño o riesgo: nosotros como clientes le prestamos una determinada cantidad de dinero al banco y la entidad adquiere o nos vende unos valores de su cartera (que será en muchos casos deuda pública obtenida y adquirida por la entidad financiera en un momento anterior, y permitiéndonos este producto adquirir la misma a un plazo menor, que puede ir desde un día, y por tanto de forma mucho más adaptable y flexible que si acudiéramos directamente a las subastas; beneficiándonos por lo tanto con una mayor capacidad de reinversión en menor periodo de tiempo, lo que supone un mayor beneficio a corto, medio y largo plazo) comprometiéndose contractualmente a otorgarnos en un periodo de tiempo determinado un beneficio previamente pactado por las partes (siendo por tanto al fin y al cabo una operación de renta fija), que puede ser más o menos largo, traduciéndose en un reembolso de nuestro dinero más un porcentaje en concepto de “comisión” con lo que obtendremos el beneficio esperado, y que suele ser sustancial en términos netos y porcentuales en comparación con otros productos financieros de similar especie.

¿Actuar nosotros de prestamistas del banco no suena tan mal, cierto?

En cuanto a la seguridad,  tenemos que prestar  mucha atención al siguiente punto: al adquirir deuda estamos comprando un producto, que al igual que los valores de bolsa, fluctúa de valor en el tiempo; por lo que es sumamente importante moverse en el momento adecuado, es decir, no vender en prácticamente ningún caso antes del vencimiento ya que muy probablemente perdamos dinero (penalización por incumplimiento de plazos) al poder estar en ese momento bajo una variable del mercado menos álgida en cuanto a términos valorativos de lo que estaba cuando compramos. Si respetamos los tiempos siempre ganaremos, por lo que es tan importante como asimilar bien la cantidad de la que estamos dispuestos a “desprendernos” durante el periodo de tiempo pactado, asegurándonos que no nos hará falta acudir a ella antes de llegar al vencimiento, y así obteniendo la totalidad de la rentabilidad pactada con la entidad bancaria.

Por tanto y además, en la cesión temporal de activos, la inversión es segura, puesto que aún en el supuesto poco probable de insolvencia o quiebra por parte de la entidad bancaria durante el plazo que el pacto perdurarse entre partes, nosotros (el particular) dispondríamos como contraprestación de valores de deuda pública.

Normalmente se actuará en estas operaciones bajo una promesa de renta fija como he citado anteriormente, pero en el caso de no desear tal funcionamiento y estar acostumbrados a invertir bajo renta variable, también tendremos la posibilidad de hacerlo con este producto; pero deberemos de tener en cuenta de que en este caso los valores con los que trabajaremos no serán Letras o Bonos/Obligaciones del Estado, sino que ya nos adentraríamos en la inversión con productos de deuda corporativa, es decir, de activos empresariales como pueden ser los pagarés.

En este caso, trabajaremos con renta variable y dependerá su seguridad por tanto ya no del doble paraguas del Estado y del banco en sí, sino de las empresas de forma indirecta. Menor seguridad, aunque posibilidad de mayor rentabilidad.

Mis consejos en el caso de que estéis interesados en invertir en un futuro próximo en esta clase de productos son varios:

  •  Comenzar por invertir una cantidad media (menor de la que podamos hacer frente) durante un tiempo a corto-medio plazo y bajo renta fija, para ver y visualizar de primera mano tanto el funcionamiento como la seguridad de estos productos. Comprobar su eficiencia y eficacia.
  • De estar satisfechos con el rendimiento y una vez realizado lo anterior, entonces centrar nuestra inversión si así lo deseamos bajo activos empresariales (renta variable): teniendo en cuenta que la inversión no versa bajo un porcentaje previamente estructurado pero que dada la situación económica que nos precede y que nos acontece, tiene “bastante pinta” de que ante la recuperación demostrable y palpable de los entes empresariales españoles durante este periodo (y su potencialidad de cara a medio-largo plazo) podrá ser una muy buena inversión en cuanto a términos de retribución porcentual y neta a la que podremos aspirar.

¿Simultánea?

Existe así mismo otra opción dentro de este fácil entramado de posibles inversiones, denominada simultánea.

La simultánea funciona del mismo modo que la operación de cesión temporal de activos, pero se diferencia drásticamente en que (en este caso nosotros, como cedente) nos permite ACTUAR durante el periodo de vida efectivo de la operación, esto es, entre la fecha en que adquirimos estos valores con la banca como intermediaria y la fecha prevista de reembolso y término de la operación de cesión.

Esta actuación por tanto nos facultará para, si así lo consideramos oportuno, tener la capacidad  de ceder en algún momento diferentes “operaciones intermedias” de cesión de títulos (de forma progresiva), ofreciéndonos ello la posibilidad de versar a nuestro banco (agente intermediario) la totalidad de títulos que adquirimos a un plazo inferior, permitiéndonos retener un tanto por ciento de liquidez por si nos hiciera falta durante el periodo que durase dicha operación. Como en la cesión en términos generales, calcular nuestras necesidades a medida junto con la evaluación de las posibles fluctuaciones que puedan surgirnos de forma medianamente probable se hace absolutamente indispensable para salvaguardar de forma adecuada nuestra salud y poder financiero.

Sea cual fuera el agente, y las circunstancias, es básico.

Sin duda, visto lo visto, ese capital inmovilizado que podemos tener sin sacarle un verdadero rendimiento, ya sea por la situación de alta inseguridad y de crisis general de la que parece salir la economía, por nuestra incapacidad inversora o por simple comodidad, es AHORA el momento de ponerlo en marcha y otorgarle y dotarle de un mecanismo de retribución autómata que vaya sacando un rédito potencial para acrecentar el mismo. Es el instante de mover las inversiones. España mejora y crece y nosotros debemos hacerlo con ella.

¿Tributación de nuestra inversión?

De acuerdo con este producto financiero, estaremos hablando de un rendimiento que obtendremos por capital mobiliario, y en concreto se trata de una cesión a terceros de capitales propios en virtud del artículo 25.2 de la Ley 35/2006 de 28 de Noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, y tributará como tal; siendo la retención aplicable (sabiendo que la base será la diferencia positiva entre el valor adquisitivo y de transmisión) el resultado de aplicar el 20% hasta Julio de 2015 y del 19,5% del día 12 de ese mes en adelante.  

Firmado: Tristán Enrique Alirangues
Redactor en Derecho & Perspectiva


Fuentes:

-Ley 35/2006 de 28 de Noviembre

-Real Decreto 505/1987 de 3 de Abril

-Guía sobre el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas; Carlos Arveras Alonso, Javier Argente Álvarez…  (Wolters Kluwer Group)

www.oroyfinanzas.com

www.plangeneralcontable.com

www.bde.es

www.economipedia.com

Imagen:

EducarChile.

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