Competencia desleal: ¿qué es un secreto empresarial?

Los que nos dedicamos habitualmente al Derecho Procesal, y en este caso, especialmente al Derecho Civil, estamos muy acostumbrados a encontrarnos a diario con aquello que nos enseñaron en la carrera y nos sonaba a ciencia ficción, “los conceptos jurídicos indeterminados”. Pues bien, de la práctica de los mismos, hemos descubierto que son desarrollados por la jurisprudencia, esto es, son los Jueces y Magistrados los que tienen la ardua labor de dotar de sentido a aquellos conceptos que, de por sí, no tienen significado estricto predeterminado.

El concepto de “Secreto Empresarial” en el campo de las reclamaciones por competencia desleal, es sin duda uno de estos conceptos jurídicos indeterminados que traen de cabeza al legislador, al juzgador y, por supuesto, al abogado. En el presente artículo abordaremos un estudio en relación al significado que la doctrina y la jurisprudencia han ido dando al mismo.

competencia desleal

El sentido de este artículo, como hemos dicho, se enmarca en el campo del Derecho Civil, y más concretamente en el campo del Derecho de Competencia Desleal. Es comprensible, que de la práctica habitual del mercado se deriven, en ocasiones, prácticas reprochables jurídicamente de empresas hacia otras empresas (o de particulares hacia otros particulares) con un objeto social similar, destinadas a perjudicar a las primeras, o incluso a forzar su desaparición.

En este contexto, el legislador elaboró un texto legal que protegiera de todos estos comportamientos desleales, así, en el año 1991 se creó la Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal, en adelante, LCD. Dentro de este compendio jurídico se encuentran recogidos en su artículo 13 todos aquellos comportamientos que suponen una violación de secreto empresarial y las condiciones para que los autores de dicha ofensa sean castigados por ello.

Así, el artículo 13 LCD establece cuanto sigue: “1. Se considera desleal la divulgación o explotación, sin autorización de su titular, de secretos industriales o de cualquier otra especie de secretos empresariales a los que se haya tenido acceso legítimamente, pero con deber de reserva, o ilegítimamente, a consecuencia de alguna de las conductas previstas en el apartado siguiente o en el artículo 14. 2. Tendrán asimismo la consideración de desleal la adquisición de secretos por medio de espionaje o procedimiento análogo. 3. La persecución de las violaciones de secretos contempladas en los apartados anteriores no precisa de la concurrencia de los requisitos establecidos en el artículo 2. No obstante, será preciso que la violación haya sido efectuada con ánimo de obtener provecho, propio o de un tercero, o de perjudicar al titular del secreto”.

Sin embargo, en la práctica jurídica no ha sido suficiente con la redacción del anteriormente transcrito artículo para que los actores jurídicos conocieran exactamente que constituye un secreto empresarial, así, ha sido el desarrollo jurisprudencial el que ha tenido que ir limando el concepto para “facilitar la vida” a abogados, clientes y tribunales.

De esta manera, una gran cantidad de sentencias, entre las que destacaremos la Sentencia número 13/2009 de la Audiencia Provincial de Barcelona (Sección 5ª) de fecha 13 de enero de 2009, establece cuanto sigue:

“Básicamente, el art. 13 LCD sanciona la divulgación o explotación sin autorización de su titular, de secretos empresariales (industriales y comerciales), a los que se haya accedido legítimamente, con deber de reserva, o ilegítimamente (por medio de espionaje o de las conductas previstas en el artículo 14.2 LCD), con ánimo de obtener provecho (propio o de un tercero) o de perjudicar al titular del secreto.

A falta de un concepto legal de secreto empresarial que nos permita deslindar en cada caso si concurre o no el referid tipo, podemos acudir al artículo 39 del ADPIC, según el cual la información debe reunir los siguientes caracteres:

  1. Que sea secreta, en cuanto no sea conocida ni fácilmente accesible para personas introducidas en los círculos en que normalmente se utiliza ese tipo de información.
  2. Que tenga un valor comercial o competitivo por ser secreta.
  3. Que haya sido objeto de medidas razonables, en las circunstancias concurrentes, para mantenerla secreta, tomadas por la persona que legítimamente la controla.

A partir de esta línea jurisprudencial, la doctrina ha ido matizando y elaborando un concepto propiamente dicho de secreto empresarial, haciendo las siguientes consideraciones en torno a los requisitos expuestos anteriormente:

  1. Información secreta y que además no sea fácilmente accesible: Que sea una información secreta significa que posea el carácter de reservada u oculta. Este es el presupuesto esencial del artículo 13 LCD. En el supuesto de que el secreto esté constituido por una pluralidad de elementos, el carácter oculto no desaparece por el hecho de que alguno de ellos sea conocido aislada o individualmente.
  2. Que posea valor comercial: El segundo requisito es que posea valor comercial, es decir, que la conservación del secreto tenga interés para la empresa en tanto en cuanto le otorga una ventaja competitiva frente a otros empresarios del sector. Con ello no solo queda descartado como secreto toda información nimia en términos competitivos, sino también aquella concerniente al ámbito interno de la empresa que no podría ser objeto de cesión o licencia como, por ejemplo, información sobre ciertos despidos, la marcha económica de la empresa, etc.
  3. Voluntad de mantener el secreto: El tercer requisito consiste en la voluntad de mantener el secreto. El objetivo de esta exigencia es, por un lado, descartar la activación del ordenamiento para aquellas informaciones que no se han divulgado tan solo por azar o porque no ha habido ocasión, y, por otro, reafirmar la importancia que su titular da a esa información mediante la confirmación de que ha adoptado medidas para su protección. La voluntad de conservación del secreto puede ser expresa o tácita. La tacita se canaliza a través de medidas de conservación adecuada: vigilancia y control del personal, cámaras de seguridad, encriptamiento o claves informáticas, etc.

En conclusión, debe dejar claro el presente artículo que uno de los comportamientos que puede dar lugar al ejercicio de acciones civiles por competencia desleal es la divulgación de secretos empresariales. Sin embargo, no existe un concepto legal de secreto empresarial, por lo que ha tenido que ser interpretado por doctrina y jurisprudencia en los términos expuestos en el presente artículo.

Noelia Álvarez Romera.

Editora en Derecho & Perspectiva.


Fuente | Ley 3 / 1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal

Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio.

Comentario Práctico a la Ley de Competencia Desleal. FERNANDO MARTÍNEZ SANZ. Editorial Tecnos.

Sistema de Derecho Civil (Volumen I). DÍEZ PICAZO. Editorial (…).

 Imagen | |  https://www.sanchezbermejo.com/competencia-desleal/

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