El timo de moda: los fraudes informáticos ¿sabemos realmente donde compramos?

El artículo 248.1 del Código Penal recoge la modalidad básica del delito de estafa de la siguiente manera: “Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndole a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno”.

A través de su tipo básico, el Código Penal pretende aunar una serie de hechos que tienen como denominador común el que se produce un perjuicio patrimonial mediante una conducta engañosa. A través de esta característica común, el engaño, la doctrina ha ido elaborando un concepto genérico de estafa capaz de acoger las diversas formas de aparición de ésta, aunque despúes alguna de ellas en su tipicidad concreta presente alguna particular, como es el caso que nos ocupa en relación al tema de los fraudes informáticos.

El artículo 248.1 del Código Penal recoge la modalidad básica del delito de estafa de la siguiente manera: “Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndole a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno”.

A través de su tipo básico, el Código Penal pretende aunar una serie de hechos que tienen como denominador común el que se produce un perjuicio patrimonial mediante una conducta engañosa. A través de esta característica común, el engaño, la doctrina ha ido elaborando un concepto genérico de estafa capaz de acoger las diversas formas de aparición de ésta, aunque después alguna de ellas en su tipicidad concreta presente alguna particular, como es el caso que nos ocupa en relación al tema de los fraudes informáticos.

En los fraudes informáticos, aunque el esquema general es referible a la mayoría de las estafas, hay que tener en cuenta que el artículo 248.2 del Código Penal, establece que “También se considerarán reos de estafa los que, con ánimo de lucro y valiéndose de alguna manipulación informática o artificio semejante, consientan una transferencia no consentida de cualquier activo patrimonial en perjuicio de otro”.

En esta práctica delictiva, hay que tener presente que estamos ante grupos organizados cuyos miembros tienen concretadas las diferentes tareas a realizar. el modus operandi  en esta tipología delictiva que nos ocupa es la siguiente: Existe uno o varios miembros del grupo encargados de la confección y creación de una página web falsa que reproduce el contenido, diseño y logos de la página web de una mercantil existente y real, todo ello con el fin de captar clientes o posibles clientes que, con la intención de dirigirse a la mercantil verdadera para efectuar una compra, verdaderamente se están dirigiendo a una web falsa cuyo único fin es el de convertirles en víctimas de un engaño.

Una vez que la potencial víctima ha sido embaucada en el engaño, se establece una comunicación recíproca entre ambas partes mediante correspondencia electrónica, en la que remitirán a la víctima distinta documentación para dar credibilidad a la estafa, así como facturas pro forma supuestamente emitidas por la entidad suplantada utilizando para ellos su logo o diseño, donde constan datos de contacto que no se corresponden con la realidad y la cuenta bancaria donde efectuar el ingreso del importe de la mercancía que desean comprar.

Utilizan los estafadores el nombre de un empleado real de la empresa como remitente del correo, de esta manera, si el receptor intenta confirmar la veracidad del correo llamando a la compañía, desde ésta le podrán confirmar que la persona que dice hablar en nombre de la empresa trabaja en la misma. Efectuada la transferencia por parte de la victima, se pierde el contacto con los autores del hecho, momento en el que normalmente los perjudicados se percatan de que han sido victimas de una estafa.

Consumado el hecho delictivo, los titulares de las cuentas bancarias (miembros intermediarios de la organización), una vez reciben el dinero en sus cuentas, pueden proceder de dos maneras, bien lo dispone en efectivo y lo transfiere a los organizadores mediante una empresa legal de pago a distancia, o bien traspasa el dinero a otra cuenta del país de origen.

Estos colaboradores o miembros intermedios pueden ser:

  1. Personas engañadas mediante un falso trabajo de alto beneficio económico en relación al tiempo dedicado. Para esto, se emplean diversos medios de comunicación en los que ofertan el falso trabajo con personas del país objeto del fraude y a través de correos electrónicos enviados de forma masiva (spam).
  2. Personas cercanas a su cultura y nacionalidades que, a cambio de un dinero, les ofertan la realización de dicho trabajo y voluntariamente aceptan ser receptores del dinero estafado y extraído de la cuenta puente para facilitarlo al escalón siguiente de la organización.

Una vez captados los colaboradores, mantienen con ellos contacto físico, telefónico o electrónico, dándoles las cosignas pertinentes, tales como la apertura de cuentas en diversas entidades bancarias, la forma de reintegrar el dinero o la forma de enviarlo o entregarlo.

Lejos quedaron los tiempos en los que la única modalidad de estafa que se conocía era mediante el “tu a tu”. La sociedad avanza y con ella también lo hacen los delincuentes, y ha sido en el momento histórico de mayor expansión de la tecnología cuando se ha abierto un escenario inmenso de actuación para estafadores y demás criminales. Es por esta razón que nuestra legislación en general, y nuestro Código Penal en particular, se ha visto a evolucionar a su misma vez incluyendo preceptos como los expuestos con anterioridad. Ante nuevos riesgos, nuevos tipos.

Noelia Álvarez Romera

Editora en Derecho & Perspectiva


Fuentes:

  • Código Penal

 

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