En Cataluña, ¿qué está pasando?

No se le escapa a nadie que la situación que se está viviendo estos días en España, concretamente en Cataluña, no puede mantenerse en el tiempo. Estamos viviendo una tensión y confrontación que lejos de ser positiva para nadie no ha traído más que división y pérdidas para ambas partes. ¿Cómo hemos llegado hasta esta situación?

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La situación que se está viviendo estos día en Cataluña no se ha gestado en un día, de hecho es la típica situación que puede explicarse en la frase “de esos polvos vienen estos lodos”. Si bien es cierto que en Cataluña siempre ha habido reclamaciones nacionalistas, que no independentistas, el actual independentismo se ha ido fraguando gracias a la manipulación convenida de ciertos políticos y la complacencia de otros que sólo han buscado la obtención de ventajas personales y políticas en detrimento del bien común.

Se ha hablado estos días del surgimiento de un movimiento popular independentista desde “abajo” pero, en mi opinión, lo cierto es que la realidad es bien distinta. Si nos retrotraemos al año 2005, cuando el Parlamento de la Generalitat aprobó el estatuto de autonomía catalán, hasta ERC (partido con una marcada tendencia independentista) se mostró conforme. No entraré a analizar el contenido del referido estatuto de autonomía en el presente artículo por imposibilidad material. Continuando con lo que decía, en el año 2010 el Tribunal Constitucional recortó catorce artículos del referido estatuto de autonomía por considerarlos anticonstitucionales, nuevamente no valoraremos lo acertado o no de la referida decisión pero lo cierto es que esa resolución llegaba muy tarde. Este hecho resultó ser la excusa perfecta para que el desapego de la sociedad catalana aumentara.

En este punto no podemos obviar un factor que sin duda tuvo un impacto sustancial en la cuestión que nos ocupa: la crisis económica. Precisamente, con motivo de la crisis económica el ex presidente de la Generalitat Artur Mas le propuso al presidente del Gobierno Mariano Rajoy un nuevo pacto fiscal para Cataluña en el año 2012, muy similar al vasco. Al denegar este pacto el presidente del Gobierno (por motivos puramente económicos ya que, recordemos que la crisis estaba apretando fuerte a la totalidad del país) se dio un argumento más a favor de la ruptura de Cataluña con España. Dicho esto, me permito hacer especial hincapié en que el motivo del desencuentro de entonces fue puramente económico. Es a partir de este momento cuando empieza a plantearse la consulta por la independencia de Cataluña sin tener en cuenta la legalidad de la misma.

Se convocaron elecciones autonómicas para el mes de noviembre de 2012 y el resultado fue que CiU perdió varios escaños, aunque con el aumento de los de ERC y su apoyo parlamentario, no hubo problemas para formar gobierno. Es en este punto cuando CiU pasó a defender el independentismo.

Se organiza el referéndum del 9 de noviembre el pasado 2014 en el que hay una participación del 33%. En este referéndum se hicieron dos preguntas “¿Quiere que Cataluña sea un estado? ¿Quiere que lo sea independiente?”. Ocho de cada diez votantes votó a favor de ambas preguntas. Por ello Artur Mas convocó elecciones autonómicas anticipadas en el año 2015, a las que se presentó un nuevo frente independentista “Junts pel sí” (siendo su núcleo CiU y ERC), que no consiguió la mayoría suficiente para gobernar debido a la aparición de dos nuevas fuerzas políticas: la marca catalana de Podemos y la CUP, partido independentista de izquierda radical. Tras una intensa pugna, Artur Mas aceptó retirarse para que a cambio la CUP votase a favor de la investidura como presidente de la Generalitat de Carles Puigdemont el pasado enero de 2016. Y hasta hoy: el pasado domingo 1 de octubre tuvo lugar un referéndum cuando menos irregular, y convocado y celebrado al margen de la ley, pero este no es un artículo técnico, y entiendo que no tiene sentido repetir el marco legal, que además es ya de sobra conocido por todos.

Como hemos dicho, el punto de inflexión en la deriva independentista se dio el año 2012 cuando se dijo desde el Gobierno central que no al pacto fiscal. ¿Debió ceder el presidente del Gobierno ante las reclamaciones de la Generalitat? Es difícil saberlo, ¿en qué estado se encontraría financieramente España a día de hoy con una de las Comunidades Autónomas más ricas ingresando menos al erario público? No obstante lo anterior, se subestimó el riesgo que esta decisión conllevaba para la unidad nacional ya que en ningún momento se previó que la negativa derivaría en la situación actual en la que la causa independentista ha unido a partidos de ideologías tan dispares ante el proyecto de la independencia de Cataluña. La solución, desde luego no era fácil, pero un acuerdo intermedio en el que ambas partes hubieran cedido en sus posiciones parece sensato, teniendo en cuenta además que esta es la única manera de llevar una negociación a bien puerto. En mi opinión, los interlocutores de la referida negociación no fueron los adecuados.

Pero el colmo de los colmos lo tuvimos con la reacción del Gobierno a la celebración del referéndum del 9 de noviembre de 2014. La causa independentista, que hace 10 años tenía muchos simpatizantes pero que muy pocos veían posible, empezó a verse como probable tras aquella consulta sobre todo porque el hacerla al margen de la ley no tuvo consecuencias. Nos encontramos ante un acto ilegal, financiado con dinero público, que no tuvo consecuencias. ¿Cómo no va a aumentar el apoyo a la independencia? De hecho, más allá del independentismo, se ha producido una radicalización total del voto en Cataluña hacia formaciones como la marca catalana de Podemos o la CUP.

Lo sorprendente y preocupante, a partes iguales, es que la causa independentista en Cataluña a pesar de no tener ningún apoyo (ni legal ni económico ni internacional) ha crecido de forma exponencial. En un país donde los políticos no tienen precisamente buena imagen y popularidad, han conseguido que gran parte del pueblo catalán les crea, se convenza y vean como posible algo que no puede serlo de acuerdo con el marco legal vigente. La retirada de urnas durante el referéndum del pasado domingo fue lo mínimo, dado que era ilegal, pero no va a servir de nada si pasa como con el referéndum del 9 de noviembre de 2014. Mucho me temo que vuelve a ser el caso, dado que la primera comparecencia del presidente del Gobierno fue para decir que no había tenido lugar referéndum alguno. Esto no puede salirle gratis a sus organizadores.

Sinceramente creo que el dialogo es fundamental para solucionar esta situación, pero lamentablemente creo para ello necesitamos nuevos actores. Tanto el presidente del Gobierno como el presidente de la Generalitat están quemados, uno por haber negado el problema hasta que se ha hecho insostenible y otro por incumplir, a sabiendas, la ley. Es por eso que ante el desafío de los últimos días (referéndum ilegal, huelgas ilegales,…) no puede ser que la única medida que se tome sea castigar a los que a sabiendas desafiaron nuestro estado de derecho, estamos de acuerdo en que esto debe hacerse, pero no podemos dar de lado a la política.

Creo que el próximo paso, sin lugar a dudas, debe ser la convocatoria de elecciones generales y locales en Cataluña y a esas elecciones creo que debería concurrir por el Partido Popular una cara nueva. Una vez dado este paso, habría que intentar abordar una reforma de la Constitución, en cualquier caso en cumplimiento del procedimiento legal establecido para ello. Pero claro, el bien común y del ciudadano de a pie no parece ser la prioridad máxima de aquellos que nos gobiernan.

 

Julio Bermúdez Madrigal

Co-fundador y editor de Derecho & Perspectiva


Elaboración propia.

Imagen: http://www.red2000.com/spain/region/1r-catal.html

Julio Bermúdez Madrigal

Licenciado en Derecho y Gobierno de Instituciones y Organismos Internacionales por el Centro Universitario Villanueva. En el ámbito académico ha realizado también el Curso Superior de Asesoría Jurídica de Empresas en la Escuela de Práctica Jurídica.
Tras trabajar en el Departamento de Derecho Audiovisual y de las Telecomunicaciones de Diez & Romeo, comenzó a trabajar en el Departamento de Derecho Privado y Mercantil de Puerta abogados. En la actualidad es abogado en el Departamento de Derecho Mercantil del despacho de abogados Garrigues en la Oficina de Madrid.
Compagina su trabajo con su labor como co-fundador y editor de la presente web así como con la colaboración de otras web y revistas de contenido jurídico como Hay Derecho o Lex Mercatoria.

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