Este cuerpo no es el mío: análisis de la ley de transexualidad madrileña

La Ley de Transexualidad aprobada en Madrid responde a una realidad social que hasta ahora ha sido ignorada por la legalidad. En esta comunidad, así como en muchas otras en la actualidad, se realizaba un tratamiento patológico de la transexualidad. Esto quiere decir que las personas eran diagnosticadas con disforia de género, y tratadas en consecuencia a dicho diagnóstico. 

La realidad es que estas personas no recibían el tratamiento adecuado para su situación, por lo que el movimiento LGTB expresó en numerosas ocasiones que era necesaria una Ley que fuera hecha por y para personas transexuales, que despatologizara la condición de persona transexual, y estableciera medidas que paliaran la situación de exclusión social que sufren estas personas.

Antes de entrar a analizar la Ley de Transexualidad merece la pena hacer una serie de apuntes sobre género, sexo, y personas transexuales.

En primer lugar parece necesario dar una serie de definiciones relacionadas con el género : 

  • Identidad de género: la identidad de género es el sentimiento interno que cada uno tiene de pertenecer a uno de los géneros que la sociedad acepta hoy en día, hombre o mujer. También hay personas cuya identidad de género es una mezcla de ambos géneros o ninguno. La identidad de género a veces no coincide con el sexo biológico asignado al nacer.
  • Expresión de género: es la manera que las personas tenemos de comunicar nuestro género a los demás a través de nuestro comportamiento, vestimenta, etc… 
  • Sexo de asignación: es la designación como hombre o mujer basada en la apariencia de los genitales al nacer. No siempre esa designación corresponde con la identidad de género de esa persona. 
  • Espectro de género: alternativa al modelo binario que reconoce el género como un aspecto complejo del yo, influenciado por el sexo de asignación y crianza, la expresión de género y la identidad de género de una persona. Cada una de estas dimensiones de género se puede representar como un espectro en lugar de hacerlo de una forma binaria rígida. La interacción de estos tres aspectos en la construcción identitaria conduce a un conjunto infinito de posibilidades sobre cómo la gente puede entender y expresar su propio género, y como otros lo experimentan también. 

Dadas estas definiciones previas, cabe preguntarse si es necesaria una regulación más protectora hacia las personas transexuales (en adelante, trans) y sus derechos. Pues bien, según datos estadísticos:

  1. Las personas LGTB tienen un riesgo 8 veces mayor de suicidarse, 6 veces mayor de sufrir depresión, y 3 veces mayor de infectarse de ITS. 
  2. Sólo el 20% de los niños y adolescentes transexuales se sienten integrados en sus comunidades. 
  3. Sólo el 49% de los jóvenes transexuales cuentan con apoyo familiar. 
  4. Los niños y adolescentes trans tienen el doble de probabilidades de consumir drogas. 
  5. El 90% de los niños y adolescentes LGTB han sufrido acoso escolar en España. 

Como vemos existe una discriminación y exclusión de las personas trans que comienza en la infancia y adolescencia y que trasciende en la vida adulta. Por ello una parte esencial de la Ley de Transexualidad es la educación y concienciación sobre la realidad trans, para despatologizar estas identidades y conseguir una sociedad inclusiva. 

Con estos datos previos podemos comenzar el análisis de la ley de transexualidad madrileña. 

El primer punto a destacar es que la ley requiere que se realice un reconocimiento médico que establezca una falta de patologías que haga que la persona pueda inducirse a error sobre su género, y que mantenga su identidad de género durante, al menos, 1 año. 

A este respecto cabe señalar que las leyes más progresistas, que representan las peticiones de los colectivos trans, no exigen una prueba de transexualidad, si no que basta la mera declaración de la persona sobre su identidad de género. 

A continuación la ley se divide en ramas de acción: 

1. Atención sanitaria: dentro de este primer punto, como novedad en la Comunidad de Madrid se concede el derecho a los menores a realizar terapia hormonal. Es un avance importante puesto que muchos menores con identidad de género no binaria pueden sufrir muchos trastornos psicológicos al ver que su cuerpo se desarrolla con caracteres de un género que no reconocen. Estos tratamientos permiten ralentizar el desarrollo de estos caracteres hasta el momento en que el menor decide cuál es su identidad de género y si quiere o no realizar otras terapias hormonales. 

Además se incluye el tratamiento de cambio de sexo en la Seguridad Social, se crean una serie de Estadísticas Públicas sanitarias a través del instituto de Estadísticas de la CAM, y se establece una atención específica para las y los menores trans. Y como medida encaminada a la despatologización de las identidades trans se cambia el nombre de la Unidad de Trastornos de Género por el de Unidad de Atención a la Identidad de Género de la Comunidad de Madrid. 

2. Atención laboral: como medida más llamativa dentro de este bloque se establece la realización de planes de promoción de empleo para las personas trans, que conllevaran una serie de medidas especiales para favorecer su empleabilidad. Además se establecen una serie de concesiones de prestaciones sociales a los transexuales que hayan perdido su trabajo o su vivienda por razón de su adaptación sexual. 

3. Atención social: se incluyen una serie de medidas encaminadas sobre todo a acabar con la transfobia a través de la educación, tales como la existencia de programas de capacitación y sensibilización dirigidos a contrarrestar las actitudes discriminatorias. Junto a esto se crean oficinas de consulta y acompañamiento para personas trans, y se establece una protección financiera a las organizaciones de autoayuda. 

4. Otras medidas: entre estas medidas se incluye el derecho al cambio de nombre y la inscripción de sexo en la partida de nacimiento y documento de identidad; la promoción de la participación pública y privada en la investigación y la profundización teórica sobre la realidad trans; el tratamiento de la transexualidad en el sistema educativo; y los servicios de asesoramiento y apoyo a personas trans y sus familiares entre otras. 

En conclusión, este cuerpo normativo responde a muchas de las peticiones establecidas por los colectivo de personas transexuales, puesto que se introducen novedades absolutamente necesarias como el tratamiento hormonal a menores trans, y la educación, grupos de apoyo y medidas para acabar con la transfobia en nuestra sociedad. Sin embargo, esta ley por sí sola no va a conseguir esos objetivos, es trabajo de todos y todas conseguir una sociedad en la que no exista discriminación por la identidad de género de una persona. Además contando con el ejemplo de la ley de transexualidad andaluza, esta ley ha de ser aplicada por todas las instituciones que atañe, puesto que si no acabará como su legislación hermana, siendo un papel inútil. 

Por último señalar que en mi opinión, el siguiente paso para apoyar y acabar con la discriminación de las personas con identidades trans es la creación de una regulación estatal, asegurando que no haya distinto tratamiento de estas personas en relación a la Comunidad Autónoma en la que vivan. 

Firmado: Alicia García Calderón.
Colaboradora en Derecho & Perspectiva.


Fuentes:

– Fundación Daniela.

– Chueca.

– Fundación Triángulo.

– Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y No Discriminación de la Comunidad de Madrid

Imagen

– Omicrono.

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