La financiación de proyectos de infraestructuras

El presente artículo tiene por objeto aproximarse a la financiación de proyectos de infraestructuras (en inglés Project Finance) en determinados sectores estratégicos (como los transportes, la energía y las telecomunicaciones, por ejemplo) que tienen una gran relevancia social debido a su impacto económico, geopolítico, jurídico y social. Los agentes económicos que intervienen en este tipo de proyectos y el alto carácter multi jurisdiccional de los mismos, son determinantes en esta relevancia que comentamos.

 El tema objeto de análisis en el presente artículo es fundamental en el desarrollo de proyectos de infraestructuras, ya que podemos encontrarnos proyectos que a priori pueden resultar muy interesantes o llamativos pero que  no sean “financiables” y que por lo tanto terminen por no desarrollarse. Si la estructura de un proyecto no es idónea para obtener la financiación necesaria para el desarrollo del mismo, éste terminará por no desarrollarse. Hoy día puede decirse que no hay proyectos buenos o malos, sino más bien proyectos financiables o no financiables.

Los últimos años han sido testigo de un desarrollo exponencial del desarrollo de proyectos en España. Éstos no pueden explicarse sin una fórmula de financiación conocida como “Financiación de Proyectos”, término traducido del anglosajón “Project Finance”. Esta fórmula de financiación se emplea para la construcción y puesta en marcha de activos productivos que tienen asegurada la generación de ingresos a partir de su explotación comercial, bien por ley o por disposición contractual.

Así, en la financiación de proyectos, la razón de ser de la concesión del crédito pivota a partir de la capacidad del Proyecto en sí mismo de generar los recursos suficientes para repagar la deuda que ha sido necesaria para asegurar su construcción y puesta en marcha, o como veremos más adelante, su mantenimiento o desarrollo. El proyecto, entendido como el desarrollo pacífico y ordenado de la inversión productiva capaz de generar flujos de caja estables en el futuro, cobra toda la relevancia frente a la figura del promotor o el valor en sí de los activos que lo integran.

Así pues, la financiación de proyectos no es una metodología que pueda emplearse en la financiación de cualquier tipo de negocio ya que sólo resulta idónea para aquellas inversiones que se benefician de un marco legal o contractual tal que permite realizar una estimación razonable y cercana a la realidad acerca de su nivel de ingresos y gastos durante el plazo de tiempo durante el que esté pendiente de repago la deuda asociada a la construcción y/o promoción o mantenimiento.

A efectos del objeto de análisis a través del presente artículo, suele haber una serie de elementos comunes esenciales para el desarrollo y viabilidad de la financiación de un proyecto:

  • Existencia de una sociedad vehículo constituida a fin de recibir los fondos de la financiación, creada “ex novo” y con un propósito específico: la construcción y explotación del proyecto.
  • La inexistencia de irregularidades legales en relación con la actividad a desarrollar o los derechos o activos de la sociedad vehículo. Esta es una de las premisas esenciales a los efectos de conseguir el objetivo fundamental que persigue el operador económico que pretende obtener la financiación en cuestión: la ausencia de recurso financiero, esto es, la inexistencia de garantías personales prestadas por el propio operador a la sociedad vehículo con el objetivo de afianzar las obligaciones nacidas de la operación financiera. 
  • La existencia de un conjunto de contratos no financieros adecuadamente redactados de acuerdo con los estándares de la práctica que trasladen de forma inequívoca a cada uno de los terceros intervinientes en el proyecto el riesgo que naturalmente le corresponde asumir.
  • Existencia de unos ingresos futuros previsibles en cuanto a volumen y periodicidad que permitan afrontar a la sociedad vehículo sus obligaciones nacidas de la operación financiera.

¿Cómo se puede saber si un proyecto es o no financiable a la hora de acudir a las instituciones financieras? 

Es muy conveniente realizar un análisis de la financiabilidad del proyecto en función de su estructura; de la asignación de los riesgos del mismo entre las partes que lo van a desarrollar así como la retribución que esta asunción de riesgos lleve aparejada; los riesgos legales, económicos, administrativos y políticos; la idoneidad de las compañías intervinientes, los riesgos de construcción en función del tipo de proyecto, etc. En este análisis de la financiabilidad del proyecto tiene un papel muy destacado, como no podía ser de otra manera, el estudio de viabilidad económico-financiera del proyecto que debe incluir al menos los flujos de caja estimados del proyecto, la estructura de la financiación (básicamente establecer la deuda a corto plazo y la deuda a largo plazo que vaya a haber), el ratio de apalancamiento, el importe de los fondos propios, el ajuste de la amortización de la deuda a los flujos de caja y el rating crediticio, entre otros.

Según la terminología inglesa clásica, este tipo de proyectos pueden clasificarse como:

  • Proyectos Greenfield: son aquellos proyectos de infraestructuras caracterizados básicamente por producir fundamentalmente la construcción y desarrollo de un activo. Esta característica hace que lleven siempre aparejado un elevado riesgo de construcción para las partes implicadas en el mismo (e.g. inversor, promotor, constructor, financiador, etc.). Este tipo de proyectos se caracterizan por un riesgo inicial de fracaso del mismo muy elevado, generalmente derivado del hecho de que mientras se ejecuta el proyecto en cuestión no se están generando beneficios. La financiabilidad de este tipo de proyectos suele depender en gran medida el grado de madurez del sector y de la tecnología aplicada. Es definidor de este tipo de proyectos una necesidad inicial de financiación para el desarrollo de los mismos y sin embargo la dificultad que hay para atraer financiación en dicho momento. Resultan clave en este aspecto las nuevas fórmulas de financiación.
  • Proyectos Brownfield: se caracterizan por tener como componente fundamental de los mismos el mantenimiento o desarrollo de los activos objeto del proyecto. Suelen generar flujos de caja estables que permiten la remuneración de las inversiones iniciales en el proyecto.

Las características propias de cada tipo de proyecto anteriormente descrito determinarán tanto el tipo de relación contractual más adecuado para desarrollar el mismo, como la estructura de la financiación. Así, en función de la estructura de la financiación podemos también diferenciar entre:

  • Financiación sin recurso: en este tipo de financiaciones la amortización de la deuda queda vinculada únicamente a los ingresos generados por el proyecto en cuestión y a la ejecución de las garantías constituidas sobre los activos que formen parte del proyecto (en la medida en que sea posible constituir garantías sobre los mismos). La constitución de estas garantías suele ser una parte fundamental en la operación de financiación, ya que el financiador del proyecto (es preciso tener en cuenta que no siempre tiene por qué ser una entidad financiera) siempre suele exigirlas.
  • Financiación con recurso: en este tipo de financiación los promotores se encuentran ligados al proyecto de modo que los acreedores podrán satisfacer sus créditos con los activos gravables del proyecto y adicionalmente con los de los promotores, en la medida en que dichos activos garanticen las deudas del proyecto.

El S. XXI se está caracterizando por una complejidad multi jurisdiccional en el desarrollo de este tipo de proyectos, lo que ha supuesto una sofisticación y alcance de la financiación de estos proyectos de infraestructuras con respecto a cómo se han venido desarrollando. Cada vez se ve más involucrado el sector privado en el desarrollo de este tipo de proyectos, lo que ha fomentado el desarrollo de distintos esquemas de colaboración para la construcción, desarrollo, mantenimiento, reparación y mejora de las infraestructuras.

Firmado: Julio Bermúdez Madrigal.
Co-Director en Derecho & Perspectiva.


Fuentes:

– “El derecho español del siglo XXI en una economía globalizada” – La Ley / Baker & McKenzie.

– Código Civil.

– Código de Comercio.

– Informe sobre modelos de cooperación público-privada para la financiación de infraestructuras públicas – PwC / Uría Menéndez.

Imagen:

– Interempresas.

Julio Bermúdez Madrigal

Licenciado en Derecho y Gobierno de Instituciones y Organismos Internacionales por el Centro Universitario Villanueva. En el ámbito académico ha realizado también el Curso Superior de Asesoría Jurídica de Empresas en la Escuela de Práctica Jurídica.
Tras trabajar en el Departamento de Derecho Audiovisual y de las Telecomunicaciones de Diez & Romeo, comenzó a trabajar en el Departamento de Derecho Privado y Mercantil de Puerta abogados. En la actualidad es abogado en el Departamento de Derecho Mercantil del despacho de abogados Garrigues en la Oficina de Madrid.
Compagina su trabajo con su labor como co-fundador y editor de la presente web así como con la colaboración de otras web y revistas de contenido jurídico como Hay Derecho o Lex Mercatoria.

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