La vigencia del materialismo dialéctico en la deconstrucción de los estereotipos jurídicos imperantes

Este trabajo, pretende una continuación en la profundización de las ideas planteadas en la ponencia “Los estereotipos publicitarios: Un acercamiento Jurídico y Filosófico” que se presentara en las XIX Jornadas de Investigadores y Becarios en Ciencias Jurídicas y Sociales, de la ciudad de Mar del Plata, en el mes de Septiembre de 2015.

En el mencionado “paper”, se ponía en evidencia las falacias que presentaba el sistema jurídico al momento de dar respuesta a las incidencias del notable acrecentamiento de estereotipos publicitarios en nuestros días.

Para ello, hemos elegido una fuente intelectual en la cual nos apoyaremos para nuestro análisis, refiriéndonos a las ideas fundamentales de aquella vertiente filosófica introducida por el marxismo en plena ebullición industrial: el materialismo dialéctico sentó las bases teóricas (y prácticas) para la reivindicación de la clase trabajadora, otorgándole un protagonismo sin precedentes.

                   “Bienvenida sea cualquier crítica inspirada en un juicio científico. Contra los prejuicios de la llamada opinión pública, a la que nunca hice concesiones, mi divisa es, hoy como ayer, la gran frase del gran florentino: segui el tuo corso, e lasciadir le genti (sigue tu curso y deja que la gente hable)”.

Karl Marx, El Capital, Tomo I, Prólogo. Toma la frase de “La Divina Comedia”, de Dante Alighieri,Purgatorio (V, 13).

Introducción

A lo largo de la historia, el hombre se ha desafiado a sí mismo, tratando de obtener una idea acabada del mundo, recurriendo a la filosofía como eterna aliada en la búsqueda de la verdad, y en consecuencia, de la libertad. Por ello, aún creemos en el vigor del materialismo dialéctico. Disfrutamos del estudio de la política, divulgamos nuestras inquietudes al respecto, pero, ante todo, resulta necesario “tomar partido”. Antonio Gramsci refería a quienes no, al considerarlos “indiferentes”: “Vivo, sono partigiano. Perciò odio chi non parteggia, odio gli indifferenti”, escribió sin piedad tras las rejas de una cárcel de Turi, localidad de la provincia italiana de Bari.

La cuestión es que, al sostener la vigencia del materialismo dialéctico, hacemos referencia a “tomar partido” en su método de indagación. Aún se pueden percibir claramente las señales de vida del materialismo dialéctico como mecanismo de investigación: nadie puede desconocer la incidencia que éste tuvo para la comunidad científica, en cualquiera de sus ramas. Y para aquellos que estudiamos Derecho, se hace imprescindible reconocer la importancia que adquirió en el campo legal, a lo largo y ancho del globo.

Este trabajo, pretende una continuación en la profundización de las ideas planteadas en la ponencia “Los estereotipos publicitarios: Un acercamiento Jurídico y Filosófico” que se presentara en las XIX Jornadas de Investigadores y Becarios en Ciencias Jurídicas y Sociales, de la ciudad de Mar del Plata, en el mes de Septiembre de 2015, como resultado de las investigaciones desarrolladas por el Grupo de Argumentación Jurídica a cargo del Dr. Perez Hegi.

En el presente trabajo, retomamos el análisis mencionado, pero en este caso, nuestra mirada se centra en el mundo de las leyes y como dicho universo (desde las fuentes del derecho hasta los operadores jurídicos que con estas laboran) se encarga de instaurar estereotipos de diversas clases.

Para ello, hemos elegido una fuente intelectual en la cual nos apoyaremos para nuestro análisis, refiriéndonos a las ideas fundamentales de aquella vertiente filosófica introducida por el marxismo en plena ebullición industrial: el materialismo dialéctico sentó las bases teóricas (y prácticas) para la reivindicación de la clase trabajadora, otorgándole un protagonismo sin precedentes.

Para ello, hemos investigado sobre los orígenes del materialismo como contraposición  al pensamiento idealista y su compromiso con las clases sociales más bajas, incursionando en una detenida lectura de aquellos artífices de la historia de un movimiento que pondría al hombre nuevamente en el centro de su propia historia. Hemos encontrado en dicho proceso, una gran herramienta para la desarticulación de los estereotipos dentro del sistema jurídico. Porque, ante todo, el materialismo dialéctico implica una ruptura en las estructuras aún más pétreas, permitiendo la desestabilización de cualquier forma que se muestre indestructible. Una postura vanguardista al momento de analizar la vida en sí misma y, por ende, de poner en evidencia la peligrosidad que implica la falta de crítica frente a los modelos de “perfección”, del “deber ser”. Se propone priorizar al plano material frente al “mundo de las ideas”.

De esta manera, han sido motivo de análisis tanto las bondades de la puesta en práctica de esta concepción filosófica.Y, con emoción, podemos decir que resultó gratificante recuperar las enseñanzas de aquellos filósofos que nos han dejado un importante legado de obras fundamentales, de esas que despiertan pasiones y reanudan el interés por el estudio, pero sobre todo, obras que nos otorgan herramientas para mejorar nuestras vidas: la filosofía no trata solo de comprender al mundo, sino también de transformarlo. Dentro de las bondades señaladas, destacamos al igual que lo hace el autor Francisco Erice Sabares, que: “…Marx consideraba su trabajo intelectual abierto a los cambios y a las reconsideraciones que fueran necesarias para comprender mejor el capitalismo y transformarlo de manera revolucionaria. Y, más allá de la validez o no de sus observaciones y análisis, esta actitud intelectual abierta y crítica es uno de sus mayores legados” (ERICE SABARES, 2012: 33).

“Der menschistwaserisst” 

El hombre es lo que come”, es una frase que se le atribuye a LudwingAndreas Feuerbach, padre del materialismo: sirve para comprender la visión particular de esta corriente filosófica. Esta no es más que una exégesis de la obra feuerbachiana de 1850, “La ciencia natural y la revolución” (“Die Naturwissenschaftund die Revolution”), donde en resumidas cuentas se critica al Idealismo Metafísico alemán del siglo XIX.

Es un reduccionismo, una afirmación de que para que haya espíritu (Geist), es necesario su sustrato corpóreo, su sustento físico (en contraposición a las postulaciones de los idealistas alemanes). Es una máxima que critica al proceso capitalista de enajenación de la persona con sus ideales, que boicotea las bases y condiciones de posible existencia (este concepto de “enajenación” será aprovechado en la obra de Marx tiempo después, para desarrollar, entre otras, su teoría sobre la “plusvalía”). Pero sobre todo, es una defensa al principio de “Sinnlichkeit” (“Sensualidad”) que define la totalidad de lo real, la afirmación de lo corpóreo y el reconocimiento de la finitud del hombre, atacando a la médula ósea de la filosofía especulativa: el idealismo.

De acuerdo con Bolivar Echeverria: “…La problemática del materialismo empirista o tradicional se levanta en realidad a partir de un movimiento histórico: del movimiento histórico “burgués” [bürgerlich], del comportamiento social en su función de nivel predominante o principal de toda la estructura social. Por el contrario, la problemática propia del materialismo dialéctico se constituye a partir del movimiento histórico tendente a la instauración del nivel práctico-comunitario del comportamiento social como nivel predominante o estructurante de la socialidad en su conjunto; se constituye, por lo tanto, a partir de un movimiento histórico tendencialmente comunista, radicalmente revolucionario con relación a la organización vigente de la sociedad en términos burgueses” (ECHEVERRIA, 2011: 19).

Según Mao Tse-tung, en textos redactados durante el verano de 1937, el materialismo sería el perfecto rival del idealismo en la lucha histórica por la supremacía filosófica: para el máximo exponente del Partido Comunista de China, los idealistas eran demasiado primitivos en sus concepciones, asimilables a los hombres bárbaros, guiados por la ignorancia y la superstición. Pero no negaba su existencia: todo lo contrario, para Mao los capitalistas habían recuperado la concepción idealista para justificar su lugar de privilegio en la sociedad, y poder someter al proletariado.

El materialismo nace del estudio del idealismo. Feuerbach dio sus primeros pasos en el campo filosófico como discípulo del mismísimo Hegel, pero se revelaría ante éste, criticándolo e introduciendo un nuevo debate filosófico, derivando en el materialismo. Y, conforme sostiene Henri Lefebvre: “…la ambición hegeliana mantiene su vigencia, y coincide con la ambición filosófica. Una vía quedó abierta. Quizás es posible sobrepasar el hegelianismo en su propio nombre, y desde dentro, partiendo de sus propias contradicciones, y conservando lo esencial de su movimiento. Posiblemente sea necesario aceptar en su inmensidad naturaleza, espontaneidad, acción, culturas tan diversas, problemas nuevos el “rico contenido” de la vida. Si éste desborda nuestro pensamiento, si nos es necesario explorarlo y profundizarlo sin poder agotarlo, será necesario también franquearle el pensamiento” (LEFEBVRE, 1939: 28). De alguna manera, Marx siguió un camino similar para formular su postulado filosófico. Tomando elementos de la concepción hegeliana y feuerbachiana, se volvió contra sus influencias, criticó a éstos por ser excesivamente teóricos y lejanos a las necesidades de la clase social marginada (los trabajadores), conformando una nueva posibilidad de entender al mundo,  destinada al levantamiento del proletariado contra los capitalistas opresores. Junto a Friedrich Engels, llamó a esta idea revolucionaria “materialismo dialectico”.

Materialismo y estereotipos

Tal como lo sostiene el autor Sergio Sevilla: “…La “crisis del idealismo” ha de entenderse tanto como un factum histórico-filosófico cuanto como manifestación de nuestra imposibilidad de justificar mediante la razón el mundo presente, convirtiéndonos así en apologetas de lo inaceptable” (SEVILLA, 2005 :79). En relación con los estereotipos jurídicos, todo lo hasta aquí planteado se vuelve relevante en tanto entendemos que el mundo de las leyes se encuentra sumamente emparentado con el mundo de las ideas, y por ende, promueve la “estereotipia” a favor de las conductas humanas en pos del cumplimiento normativo.

Esto significa, que un sujeto que quiera encuadrar a la perfección en el sistema jurídico imperante, sea de forma positiva como negativa (pensemos en los tipos penales, los que contemplan situaciones contrarias a derecho, pero que parten de supuestos claramente esterotipantes), debe reunir una cierta cantidad de rasgos, características, cualidades, que lo hacen estar “a derecho”. Este razonamiento encuentra su fundamento en la imposibilidad que el sistema legal presenta al momento de dar una efectiva solución a cada caso jurídico en particular, lo que lógicamente deviene en la necesidad de establecer pautas de carácter general y otorgarle discrecionalidad a los magistrados en la aplicación de las mismas.

Estos horizontes jurídicos adquieren distintas formas y nombres, más todos apuntan a una misma posición de corte claramente utilitarista: el mayor beneficio para la mayor cantidad de personas posible, se traduce en una justicia que pueda satisfacer rápidamente a un número importante de personas, con una relativa eficacia. Claramente, resulta imposible pretender que la codificación contemple tanta cantidad de casos como en el plano material resulten posibles, ya que dicha posibilidad resulta inestimable. Es entonces cuando entran en juego las reglas de la generalidad que mencionábamos: ejemplo de ello son los principios del derecho.

Los iusnaturalistas sostienen la existencia de dichos principios, como cuestiones relativas a la esencia misma de todos los individuos: éstos, son garantías inherentes a todas las personas, y no necesariamente deben estar estipuladas en las normas escritas (positivas) para ser reconocidas por el órgano jurisdiccional.

Sin embargo, tanto iuspositivistas, como iusnaturalistas, enfrentan la dicotomía existente entre el plano ideal del Derecho y el plano materialista feuerbachiano: sea que la justica fundamental de las personas resida en una “norma” o lo haga en “principios generales”, ambos resultan ser planos en el “mundo de las ideas”, alejado de lo palpable. Es aquí donde incide la tesis marxista, en exponer la falta de sinceramiento del Derecho con relación a las necesidades del plano material, sobre todo, para aquellas clases con mayores urgencias (proletariado), las que no pueden responder con eficacia a los cánones exigidos por la justicia para ser personas “conforme a derecho”.

Lo irónico resulta ser que, sin embargo, el mundo de las leyes le depara a estos sectores excluidos un lugar. Claro que este destino será un final poco feliz: quienes no revisten características suficientes para pertenecer al estereotipo de quien “esté con el derecho”, muy posiblemente caiga en el estereotipo de quien “no está con el derecho”. No se trata de una cuestión necesariamente voluntaria: aquello que no puede responder a los cánones exigidos por la justicia, porque vive una situación de pobreza significante (por ejemplo), raras veces encuentra amparo en el mundo legal, sin tratarse esto último de una cuestión de elección.

Negación en la historia: la dialéctica y el levantamiento del proletariado contra la burguesía

Si el marxismo encontró en el materialismo la manera más acabada de comprender al mundo, la dialéctica sería la forma más correcta de explicar cómo es que éste progresa. Lo que actualmente denominamos “lógica” encuentra sus orígenes en las “las artes de conversación” de los antiguos griegos (etimológicamente: “día”, que significa reciprocidad, intercambio, y “logos”, palabra, discurso).

Una de las muestras más contundentes de la importancia que adquirió esta técnica viene de la mano de Platón, quien consideraba a la dialéctica como la ciencia más difícil de todas: las demás servían de preparación para adentrarse en su conocimiento, porque ella era la más sublime. La definiría, en su obra La República, como: “el coronamiento y el colmo de las demás ciencias; no hay ninguna que pueda colocarse por encima de ella, y cierra la serie de las ciencias que importa aprender. No está hecha para espíritus bastardos, sino para verdaderos y legítimos talentos”. La dialéctica es controversia: en la antigua Grecia, se dialogaba públicamente, argumentando y rebatiendo afirmaciones, detectando las contradicciones de un fundamento para desacreditarlo y proceder así hacia un nuevo estadio de sapiencia, en un movimiento ascendente del conocimiento. Ejemplo de ello era los famosos diálogos de Platón, donde se contraponía a los sofistas como interlocutores de Sócrates.

¿Cómo procede la dialéctica? De manera sumamente esquemática podemos decir que la misma trascurre por tres instancias fundamentales, que en conjunto conforman la denominada “Triada Dialéctica”:

  1. La tesis, donde un saber tradicional es contrapuesto a un discurso novedoso;
  2. La antítesis, donde quedan al descubierto los defectos y contradicciones del conocimiento cuestionado;
  3. y la síntesis, que es la instancia final del proceso dialéctico, donde se arriba a la comprensión de los problemas señalados y se propone una solución. Es la conclusión.

Más allá de su valor retórico, la dialéctica adquiere una nueva dimensión para los autores más contemporáneos. Así sucedió con el filósofo Georg Wilhelm Friedrich Hegel: representante del idealismo alemán, contribuyó a la formación de una Filosofía del Derecho que comprendía a la organización estatal como la expresión más perfecta que podía alcanzar toda sociedad, con la razón como principio fundamental. Tomó los conocimientos de la dialéctica para su aplicación en el campo político, sin dejar de sostener la existencia de un Espíritu Absoluto que contrarrestaba la inminente finitud de todo hombre: esa entidad todopoderosa era el Estado. En ese mismo sentido, Engels sostiene que: “…Los hombres se encuentran, pues, situados ante una contradicción: reconocer, por una parte, el sistema del mundo de un modo completo en su conexión de conjunto, y, por otra parte, no poder resolver jamás completamente esa tarea, tanto por su propia naturaleza humana cuanto por la naturaleza del sistema del mundo. Pero esa contradicción no sólo arraiga en la naturaleza de los dos factores —mundo y hombre—, sino que es además la palanca capital de todo el progreso intelectual, y se resuelve diariamente y constantemente en la evolución progresiva infinita de la humanidad, del mismo modo que, por ejemplo, determinados ejercicios matemáticos se resuelven en una sucesión infinita o en una fracción continua. De hecho, toda reproducción mental del sistema del mundo queda limitada objetivamente por la situación histórica, y subjetivamente por la constitución física y espiritual de su autor” (ENGELS, 1878: 24).

Para el marxismo, la dialéctica de Hegel (como todo su pensamiento) encontraba su punto débil en la necesidad de aferrarse constantemente a cuestiones metafísicas: era necesario enfocarse en las necesidades del hombre moderno desde el plano terrenal, tomando cartas en los asuntos sociales y dirigiendo el análisis filosófico en los verdaderos protagonistas de la historia: los trabajadores.

La dialéctica como potencial solución a la estereotipia

Y aquí, vuelve nuestro planteamiento sobre la necesidad de “romper” con las banalidades de los estereotipos impuestos por el sistema legal, el cual impide la correcta evolución de la sociedad hacia una instancia superadora de análisis. Es necesario observar el plano material, para detenerse en el desgaste que hoy ha sufrido la sociedad en materia de calidad humana: una población que reivindica los estereotipos se comporta conforme a ellos, alejándose de la realidad, para orbitar en el mundo de lo ideal.

Para proceder a un estadio superior, la sociedad debe reconocerse estereotipante en distintos ámbitos, como sucede en el mundo leguleyo. De lo contrario, no se podrá avanzar hacia una instancia mejor. Hay que admitir los errores, como enseñanza para un mejor devenir.

Entonces, el Derecho no resulta ajeno a la cuestión: el plexo normativo se muestra tendencioso a favorecer los estereotipos sobre las características individuales, lo cual nos estanca evolutivamente en una fase rústica de pensamiento y comportamiento humano, la que no puede preveer los casos particulares y entonces, prefiere las generalidades. Esto, además se profundiza con los aportes negativos que pudieran dar los distintos campos de estudio, como ha de ser el filosófico.

Tal era el descontento de Marx con la falta de compromiso que caracterizaba a los filósofos, que llego a decir que: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo” (MARX, 1888). Pero, ¡qué importante resultó para Marx la idea de contradicción planteada por Hegel, en la búsqueda de una definición de la identidad! Hegel sustituye los estáticos principios de identidad y no contradicción, por la dialéctica, que contempla el devenir, la contradicción, el cambio. De esta manera se podían explicar los constantes cambios que experimentaba el mundo: un método que incluía movimientos sucesivos para la resolución de contradicciones inherentes al movimiento anterior. Para el pensamiento hegeliano, todas las cosas presentan contradicciones para sí mismas, generando movimiento, desarrollo, progreso. El hombre marxista-leninista encontró en dicho presupuesto la forma lógica de comprender la inevitable transformación del capitalismo (a partir de las contradicciones que éste presentaba en su estructura) a un nuevo estadio social más avanzado: el comunismo.

De la teoría, a la práctica

Si todo lo hasta aquí manifestado quedase únicamente plasmado en un texto, se trataría de otro ejemplo de “letra muerta”, entre tantos. Es por ello que resulta necesario acudir a gente con vastos conocimientos en la materia, sea por que se ha involucrado en la investigación de la cuestión o porque tienen una experiencia para compartir, una vivencia para ser escuchada, o en este caso, leída. Por este motivo se acudió a la Dra. María Veloso como fuente fidedigna de información en las cuestiones que intentamos desarrollar en este trabajo: trabaja como Contadora Publica en la ciudad de Mar del Plata desde hace tiempo, con un creciente espíritu de búsqueda, de indagación, que puede proporcionar un muy buen conocimiento en las distintas aristas que integran la presente labor. En la búsqueda de su opinión al respecto, Veloso se manifiesta de la siguiente manera: “… ¿Cómo frenar el avance (casi exponencial) de la tecnología, la cual afecta a diversos campos, como puede ser el ámbito de la publicidad? (…) Encontramos que la normativa vigente, como puede ser la Ley de Defensa al Consumidor, no resulta suficiente: se necesitan normas más específicas. Además, la realidad indica que su confección no corre a  la velocidad del crecimiento tecnológico. Por lo tanto, hay “deficiencia normativa” respecto al tema en cuestión.”

 Estas reflexiones, nos recuerdan el carácter que todo Estado de Derecho debe tener (en su composición tripartita) para denominarse como tal, en observancia constante de un sistema legal que refleje las necesidades de la sociedad y, sobre todo, los derechos fundamentales, conforme los sostienen distintos autores, como el italiano Luigi Ferrajoli: “…Hacer verdadera la democracia, tomar en serio los derechos fundamentales del hombre tal como vienen solemnemente proclamados en nuestras constituciones y en las declaraciones internacionales quiere decir hoy poner fin a ese gran apartheid que excluye de su disfrute a las cuatro quintas partes del género humano” (FERRAJOLI, 1999: 31).

 Preocupada por la distancia que la legislación toma con respecto al plano material, lo cual contribuye al acrecentamiento de estereotipos en los tiempos que corren, Veloso indica que “…la tecnología avanza a pasos agigantados sin detenerse, la brecha entre el plexo normativo y la incidencia negativa de ciertos estereotipos, se hace cada vez más grande quedando espacios en blanco difíciles de superar. La publicidad, hoy por hoy, invade nuestras vidas, casa, empleo, gimnasio, a través de la  radio , televisión, diarios, ordenador, por teléfonos fijos, móviles… Pero, ¿cómo detenemos todo esto? Por ejemplo, si se nos ocurre consultar por un paquete turístico, inmediatamente aparecerá, en el navegador de nuestro ordenador, algún sitio de ofertas de viajes, induciendo a tomar ciertas decisiones con respecto al lugar elegido: es decir, censan nuestras preferencias, y cada vez más y más, se entrometen en tu vida”.

El estereotipo y las obras sociales: una relación costo-beneficio

Siguiendo el análisis de los medios de comunicación y la injerencia de los mismos en el estímulo de la estereotipia, Veloso reflexiona, sobre la promoción de ciertos servicios concretos: “…Respecto de la medicina pre-pago vemos las siguientes cuestiones: dado un conflicto entre usuario y empresa prestadora de servicios de medicina, la relación de prestataria y usuario no solo no es de igual a igual, sino que va en total detrimento de quien hace uso del servicio. Solo basta con analizar algunos casos y nos damos cuenta de la cantidad de personas defraudadas por la publicidad engañosa, pues a la hora de responder, la prestadora de servicios de salud no lo hace, provocando un perjuicio al paciente, que no solo no ha encontrado la felicidad, tranquilidad, etc. sino que está en conflicto con quien contrató, frente a la falta de protección ante ciertas enfermedades.

El tema de las obras sociales tiene un “condimento especial”, el que involucra a la salud de las personas, derecho garantizado por la Constitución Nacional. Parecería que el prestador del servicio pierde de vista el objeto que tiene la institución, el “considerandum” de la ley de obras sociales, que mas allá de ser redituable, debe prestar un servicio de salud. Tiene una normativa básica que respetar por tratarse de un derecho constitucional. Aquí es donde vemos como se empiezan a separar los prototipos mostrados en la publicidad con lo que ocurre en realidad, la brecha entre la publicidad y el plano material”.

Profundizando en esto último, Veloso nos cuenta sus vivencias sobre esta cuestión: “…Por cuestiones de salud me tuve que introducir en el mundo de las obras sociales, donde me encontré que es cierta la frase que dice “no todo lo que reluce es oro”, puesto que con este servicio “todo ok”… hasta que realmente la necesitas. Y ahí se convierte en tu enemiga… Todo se vuelve contrario a lo que vendía oportunamente su publicidad: no hay suficientes turnos, no se cubre el porcentaje en medicamentos que se supone debe haber, como la falta de autorizaciones, firmas y sellos para reintegros, entre otras cosas.

Yo me pregunté, en un momento, como lograr algo sin llegar a juicio y alguien me dijo: que hay que agotar la vía administrativa. Estoy de acuerdo, pero también necesitaríamos el apoyo  un profesional que nos oriente para ir por el camino correcto e indicarnos cuáles son nuestros derechos. Y entonces, todo logro en lo personal pueda llegar a otros en nuestra misma situación”.

Aquí debemos reflexionar, entonces, sobre el rol que deben tener los abogados en nuestra sociedad hoy día, y si la sensibilidad social es contemplada en el ejercicio de la profesión. Esto último, resulta menoscabado en tanto las urgencias del mercado laboral solicitan una urgencia que contrasta con el sentido de justicia, sumado al excesivo número de profesionales del mundo del derecho que se observan en severo incremento, como aclamó Calamandrei en su obra:“…El excesivo número de abogados destruye, por consiguiente, todas las ventajas de la abogacía libre y el problema fundamental de ésta consiste, pues, en impedir, a través de una severa selección intelectual y moral, que el número de profesionales de la abogacía salga fuera de los límites compatibles con las finalidades públicas de la profesión. Son necesarios pocos abogados y bien escogidos, de otro modo la utilidad social de la abogacía es una mentira y una trampa…” (CALAMANDREI, 1926: 45).

Siguiendo con esto Veloso, se pronuncia de la siguiente manera: “…Paso a comentar, un claro ejemplo de engaño en prestación de servicios de salud que viví. Se trató de una obra social sindical, de renombre, con gran cantidad de afiliados. El hecho fue el siguiente: le diagnostican a mi hermana una hernia de hiato, la cual había provocado un ensanchamiento de la boca del estómago por estar allí localizada. El gastroenterólogo decide operar, se arregla todo para la intervención. Cuando faltan unos días para la operación, la obra social nos comunica que el bisturí solicitado por el doctor no iba a ser cubierto, que teníamos que conseguirlo nosotros o alquilarlo. La primera opción fue salir a preguntar el valor de su alquiler. Pedimos varios presupuestos: todos se acercaban a los $ 5000,00, aproximadamente. Entonces, nos planteamos si era lógico que el paciente llegue con el bisturí al quirófano… Nos parecía que no debía ser así.

De hecho, el carácter de “universalidad” que reviste a toda materia encuadrada en el derecho a la salud, refiere al reconocimiento igualitario para todos aquellos que necesiten atención médica, sin poder hacer distinciones que puedan dejar en manos del paciente cuestiones relativas a enfrentar económicamente gastos considerables, entre otros. Así lo sostiene Miguel Carbonell, en su obra: “… la universalidad, derivada conceptualmente del carácter de derecho fundamental de la protección de la salud, es recogida también normativamente por vía directa del texto constitucional, al designar como sujeto de derecho a <<toda persona>>” (CARBONELL, 2013: 4).

Fue así que volvimos a la obra social a plantear que era imposible pagar el alquiler del bisturí, que urgía revertir el caso: ellos respondieron que podían solo proporcionar el bisturí común, porque no tenían previstas estas operaciones tan particulares y no era de su conveniencia comprar el equipamiento y mantenerlo, sino alquilarlo en la ocasión en que fuera necesario.

Terminada la reunión, nos dirigimos a un médico a preguntarle cual era la razón para pedir un bisturí especial y nos aclaró que se opera con uno del tipo redondeado, ya que la zona a operar era peligrosa (por la cantidad de órganos blandos allí alojados) y si se usaba el bisturí del tipo recto, se corría el riesgo de dañar un órgano aledaño. Con toda esta información, decidimos hacer una carta a la obra social, solicitando se haga cargo del bisturí que había indicado el profesional y que, de ser necesario alquilar uno, la prestadora del servicio debía hacerse cargo de ello, sin poder eximirse sobre la base de una supuesta relación costo- beneficio, ya que dicho asunto excedía al paciente. Además, se añadió al escrito que la utilización de un instrumento diferente al aconsejado por el profesional, haría inmediatamente responsable a la obra social ante cualquier inconveniente aparejado. Concluimos la nota, recordándole a la obra social que la persona a intervenir era la madre de 4 hijas, por lo que la responsabilidad de la obra social acrecentaba considerablemente. El resultado final fue satisfactorio: la obra social cubrió toda la operación (incluido el bisturí especial que requería el médico).

Marco Yago Muñoz Rossi

Colaborador en Derecho & Perspectiva


Fuentes:

  • Carbonell, Miguel (2013), El Derecho a la Salud como Derecho Fundamental, Ed. Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, México.
  • Echeverría, Bolivar (2011), El materialismo de Marx, Discurso Crítico y Revolución, Editorial Itaca, México.
  • Engels, Friedrich (1878), El Anti-Dühring (La revolución científica del Señor Eugen Dühring), Editorial Nueva Era, México, 1968.
  • Erice Sebares, Francisco (2012), La concepción materialista de la historia: el materialismo histórico, Volumen 2, Ed. Partido Comunista de España, Secretaria de Formación.
  • Luigi (1999), Derechos y Garantías. La Ley del Más Débil, Ed. Trotta, Madrid.
  • Lefebvre, Henri (1939), El materialismo dialéctico, Editorial ElAleph, 1999.
  • Marx Karl (1888), Tesis sobre Feuerbach. En Marx y F.Engels: Obras Escogidas, Editorial Progreso, Moscú, 1976.
  • Piero Calamandrei (1926), Demasiados abogados, Librería General de Victoriano Suárez,
  • Sevilla Segura, Sergio (2005), Quaderns de filosofia i ciencia nº 35, Universitat de València.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

* Copy This Password *

* Type Or Paste Password Here *