Las acciones del comprador frente a terceros si hay pacto de reserva de dominio

En el Derecho Civil existe una peculiar figura conocida como pacto de reserva de dominio que permite que, en la compraventa con precio aplazado, se pueda entregar la posesión de la cosa sin convertir al comprador en propietario mientras no termine de abonar la cantidad pactada como precio. Esta cláusula puede generar algunos problemas en aquellos casos en los que el comprador sea privado de la posesión, que deben ser analizados con bastante atención.

El pacto de reserva de dominio puede definirse como aquel acuerdo de las partes por el que, en las compraventas con precio aplazado, se establece que el comprador no se convertirá en el propietario de la cosa vendida, aún teniendo su posesión, mientras no se haya terminado de abonar la totalidad del dinero correspondiente al pago del precio, siendo, la cláusula que lo contiene, una excepción a la regla general de la transmisión de la propiedad con la entrega o traslado de la posesión de la cosa. Este pacto se reconoció como posible por la doctrina y por la jurisprudencia aplicando el artículo 1255 del Código Civil, que indica que “Los contratantes pueden establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente, siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral ni al orden público”.

Observando la legislación es posible encontrar el pacto de reserva de dominio en la Ley 28/1998, de 13 de julio, de Venta a Plazos de Bienes Muebles. El artículo 7 de esa norma establece que será obligatorio el establecimiento de la cláusula de reserva de dominio, si así se pactara, así como el derecho de cesión de la misma o cualquier otra garantía de las previstas y reguladas en el ordenamiento jurídico.

No hay duda posible en relación al hecho relativo a la utilidad del pacto de reserva de dominio, como destaca Isabel Arana de la Fuente, para quién “la efectividad de la reserva de dominio, como medida de garantía del acreedor, es indudable”, pues le permite recuperar la cosa que constituye el objeto del contrato si el deudor no paga la totalidad del precio, sin que tenga que concurrir con otros posibles acreedores de este último. Además, su aprovechamiento, tiene un tratamiento fiscal más favorable que el de otras figuras similares, como bien indica Francisco Rosales, aunque también es cierto, como señala el mismo jurista, que puede ser útil “para enmascarar préstamos usurarios y violar la prohibición del pacto comisorio“.

La situación jurídico subjetiva del vendedor y del comprador es bastante extraña. Como indica José Luis Sáez Ruiz, “el considerar al comprador poseedor en nombre propio y con título que aspira a ser de dueño se asienta en el análisis desde el punto de vista práctico, dado que ostenta la tenencia y disfrute de la cosa con la intención de hacerla suya y la transformación de la posesión en dominio, no depende ya de la voluntad del vendedor sino de un acto voluntario del adquirente como es el pago del precio, que una vez realizado obliga al transmitente a pasar por sus efectos”.

Cuando existe un pacto de reserva de dominio y se produce la sustracción de la cosa que constituye el objeto de la compraventa, hay problemas. Las cuestiones están principalmente relacionadas con las acciones que se pueden ejercitar y la legitimación con las mismas.

Existiendo un pacto de reserva de dominio, mientras no se termine de pagar el precio que se encuentra aplazado, el vendedor seguirá siendo el propietario, mientras que el comprador tendrá, únicamente, la posesión, existiendo, como afirma José María Miquel González, “dos titularidades provisionales de distinto tipo”. Teniendo presente este conjunto de datos, se puede indicar que hay varias posibilidades:

  • Si ya se ha abonado la totalidad del precio aplazado, el comprador será, automáticamente, el propietario de la cosa, pudiendo ejercitar la acción reivindicatoria conforme al artículo 348 del Código Civil.
  • Si no se ha abonado la totalidad del precio aplazado, el comprador será un simple poseedor de la cosa que compró. Este sujeto tendrá dos opciones alternativas:

a) Requerir al vendedor, que todavía es el propietario, para que ejercite la acción reivindicatoria dentro los plazos señalados en los artículos 1962 y 1963 del Código Civil.

b) Utilizar, directamente, la acción posesoria que, conforme al artículo 446 del Código Civil, podrá ejercitar. El problema es que, en relación con el artículo 460 de la misma norma, que está vinculada con la regulación procesal de la protección posesoria que hay en la Ley de Enjuiciamiento Civil, solamente tendrá un año para solicitar la tutela de su posesión, teniendo limitados medios de prueba que pueda emplear por la naturaleza sumaria del proceso de defensa posesoria, que se resuelve por los trámites del juicio verbal con algunas especialidades.

  • En cualquier caso, también sería posible que el vendedor y el comprador establezcan, con el pacto de reserva de dominio, un acuerdo de representación para que el segundo sujeto pueda ejercitar, en nombre del primero, las acciones de protección del derecho de propiedad, de modo que el vendedor podría desentenderse de cuestiones que le pueden resultar muy lejanas. Siempre deberá tenerse presente la autonomía de ese acuerdo para fijar la representación voluntaria.

Habrá que ir comprobando los aspectos de cada caso para poder saber que debe hacerse. Es vital determinar bien qué ha ocurrido para garantizar el éxito de la demanda que se interponga.

 

Firmado: Diego Fierro Rodríguez.
Colaborador Permanente en Derecho & Perspectiva.

 


Fuentes:

– El Código Civil.

– La Ley 28/1998, de 13 de julio, de Venta a Plazos de Bienes Muebles. 

– ARANA DE LA FUENTE, ISABEL: “La reforma francesa de las garantías mobiliarias”, Indret: Revista para el Análisis del Derecho, Nº. 2, 2012, 57 págs. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3914739&orden=345573&info=link.

– FERNÁNDEZ LEÓN, ÓSCAR: “El Pacto de Reserva de Dominio: Garantía del pago del precio”, www.legaltoday.com, 3 de septiembre de 2010. http://www.legaltoday.com/practica-juridica/civil/inmobiliario_y_construccion/el-pacto-de-reserva-de-dominio-garantia-del-pago-del-precio. 

– MONTÁNCHEZ SÁNCHEZ, MANUEL: “Efectos de la reserva de dominio”, Revista jurídica de Castilla – La Mancha, Nº 40, 2006, págs. 155-192. https://dialnet.unirioja.es/servlet/ejemplar?codigo=136886&info=open_link_ejemplar.

– PINO ABAD, MANUEL: “La cláusula de reserva de dominio en los contratos de venta de bienes muebles con precio aplazado”, Estudios sobre el futuro Código Mercantil: libro homenaje al profesor Rafael Illescas Ortiz, 2015, págs. 1720-1739.

– ROSALES DE SALAMANCA-RODRÍGUEZ, FRANCISCO: “¿Como vender sin vender? o la venta pacto de reserva de dominio”, www.notariofranciscorosales.com, 20 de octubre de 2014. https://www.notariofranciscorosales.com/como-vender-sin-vender-o-la-venta-pacto-de-reserva-de-dominio/.

– SÁEZ RUIZ, JOSÉ LUIS: La reserva de dominio de bienes muebles, Tesis doctoral dirigida por Sergio Cámara Lapuente (dir. tes.), Universidad de La Rioja, 2015. https://dialnet.unirioja.es/descarga/tesis/46492.pdf.

– ZEJALBO MARTÍN, JOAQUÍN: “La reserva de dominio y el fisco”, www.notariosyregistradores.com, 23 de febrero de 2008. http://www.notariosyregistradores.com/ACTUALIDAD%20FISCAL/articulos/lareservadedominioyelfisco.htm.

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