¿Qué apellido sitúo en primer lugar?

La entrada en vigor este mes de junio de la reforma de la Ley del Registro Civil dejará sin efecto el reglamento que legitima la pre valencia del apellido del varón. Hasta la entrada en vigor de la nueva Ley del Registro Civil, la Ley 20/2011, de 21 de julio, del Registro Civil, preveía la posibilidad de situar el apellido de la madre en primer lugar no resulta una práctica imposible, pero sí es algo sujeto a más exigencias que al contrario dando por hecho que el primero debe de ser el del varón. Fue el Decreto de 14 de noviembre de 1958, por el que se aprueba el Reglamento para la aplicación de la Ley del Registro Civil, el que hasta el momento cita en su artículo 194 que “Si la filiación está determinada por ambas líneas y a salvo la opción prevista en el artículo 109 del Código Civil, primer apellido de un español es el primero del padre y segundo apellido el primero de los personales de la madre, aunque sea extranjera.”

Antes de continuar profundizando sobre cuáles van a ser los limites del cambio derivado de la derogación de la Ley de 8 de junio de 1957, del Registro Civil, y sus consecuencias y características principales, es necesario comenzar explicando cómo debe realizarse la inscripción del nombre y apellidos de un recién nacido y la posibilidad que plantea el registro civil para la modificación del mismo.

 

¿Cómo debo realizar la inscripción del nombre?

 

Tanto la Ley de junio de 1957 como la Ley que entrará en vigor este mes de junio se remiten al artículo 30 del Código Civil para determinar las características por las cuales se puede registrar un nuevo nacimiento en el registro. La principal circunstancia que debe cumplirse es la adquisición de personalidad, esta se alcanza en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno.

Es necesario destacar también que el Registro impone una serie de particularidades a la hora de escoger el nombre del recién nacido. Entre ellas no permiten inscribir con más de un nombre compuesto o dos simples. Están vedados aquellos nombres que puedan suponer un perjuicio a la persona además de los diminutivos familiares y coloquiales que no hayan alcanzado entidad propia, o los que hagan confusa la identificación y los que puedan inducir a error en cuanto al sexo. Tampoco puede imponerse a un niño el mismo nombre que ostente un hermano salvo que este  hubiese fallecido.

Como indica el artículo 49 de la Ley 20/2011, de 21 de julio, del Registro Civil en la inscripción de nacimiento constarán los datos de identidad del nacido consistentes en el nombre que se le impone y los apellidos que le correspondan según su filiación. Constarán asimismo el lugar, fecha y hora del nacimiento y el sexo del nacido. El nacimiento produce efectos civiles desde que tiene lugar, pero para el pleno reconocimiento de los mismos es necesaria su inscripción en el Registro Civil.

 

¿Quiénes deben realizar la inscripción del nacimiento?

 

Nuestro ordenamiento determina que están obligados a promover la inscripción de nacimiento:

– La dirección de hospitales, clínicas y establecimientos sanitarios;

– El personal médico o sanitario que haya atendido el parto, cuando éste haya tenido lugar fuera de establecimiento sanitario;

– Los progenitores; no obstante, en caso de renuncia al hijo en el momento del parto, la madre no tendrá esta obligación, que será asumida por la Entidad Pública correspondiente; y

– El pariente más próximo o, en su defecto, cualquier persona mayor de edad presente en el lugar del alumbramiento al tiempo de producirse.

 

¿Qué plazo hay para inscribir a un descendiente?

 

El plazo para inscribir a una hija o hijo en el Registro Civil es de ocho días que se pueden ampliar a 30 por causas justificadas. Entre las causas justificadas para ampliar el plazo indicando anteriormente es la enfermedad o ingreso de la mujer debiendo presentar un documento del hospital.

 

¿Qué va a ocurrir tras la entrada en vigor de la nueva Ley si los progenitores no se ponen de acuerdo?

 

En caso de que no se pongan de acuerdo o cuando no se haya indicado el orden de los apellidos, el encargado del Registro Civil requerirá a los progenitores para que en tres (3) días lo comuniquen. Si pasado este plazo siguen sin ponerse de acuerdo el encargado acordará el orden de los apellidos atendiendo al interés superior del menor. El encargado del registro ordenará los apellidos con el fin de evitar mal sonancias al combinar el apellido con el nombre, por el carácter común o no de uno de los apellidos, por orden alfabético o sorteo.

 

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En la Ley 40/1999, de 5 de noviembre establece una vez más que la filiación determina los apellidos con arreglo a lo dispuesto en la ley. Si la filiación está determinada por ambas líneas, el padre y la madre de común acuerdo podrán decidir el orden de transmisión de su respectivo primer apellido, antes de la inscripción registral. En el caso de ejercitar esta opción, regirá lo dispuesto en la ley.

Algo fundamental es que el orden de apellidos inscrito para el mayor de los hijos regirá en las inscripciones de nacimiento posteriores de sus hermanos del mismo vínculo, no va a poder ir alternándose el orden de los apellidos sino que el orden que se escoja para el primero de los descendientes del mismo vínculo va a determinar el orden de los apellidos del resto.

Una solución anticipada para que no se produzcan  impedimentos a la hora de escoger cual va a ser el primer apellido que llevarán nuestros hijos es introducir una cláusula de conformidad con el artículo 109 del Código Civil. Otra solución a realizar antes del nacimiento de los descendientes es determinar en las capitulaciones matrimoniales cual va a ser el orden de los apellidos, marcando de esta manera una decisión unánime por parte de los progenitores y que va a resultar favorecedora de la igualdad de derechos que exalta nuestro ordenamiento.

A partir del 30 de junio, momento en el cual entrará en vigor la Ley 20/2011, de 21 de julio, del Registro Civil, empezaremos a percibir cuales son las consecuencias de la entrada en vigor de esta nueva Ley y cómo influye la posibilidad de elegir la prelación en los apellidos en la modificación de lo que hasta hora se denominaba apellido común.

Ana García Nieto

Colaboradora permanente Derecho y Perspectiva


Bibliografía:

  • Real Decreto de 24 de julio de 1889, texto de la edición del Código Civil mandada publicar en cumplimiento de la Ley de 26 de mayo último.
  • Decreto de 14 de noviembre de 1958, por el que se aprueba el Reglamento para la aplicación de la Ley del Registro Civil.
  • Ley de 8 de junio de 1957, del Registro Civil (Vigente hasta el 30 de Junio de 2017).
  • Ley 20/2011, de 21 de julio, del Registro Civil (Vacatio Legis)

Más Información:

  • “La igualdad matrimonial empieza por la opción de ambos progenitores a alterar el orden de los apellidos de sus hijos.” Martínez Ortega, Juan. Abogado del Colegio de Madrid. Web Abogacía Española.
  • Cremades García, P., Saura Alberdi, B., y Tur Ausina, R., “La alteración en el orden de los apellidos. Aspectos constitucionales y civiles de una reforma legislativa”
  • http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/Portal/es/servicios-ciudadano/tramites-gestiones-personales/inscripcion-nacimiento

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