Quién puede lo menos, ¿puede lo más? Comentario sobre privacidad y libertad de información a la luz de la Sentencia del Tribunal Supremo de 15 de febrero de 2017

La Sentencia del Tribunal Supremo de 15 de febrero de 2017 constituye un claro ejemplo de la tensión existente entre el derecho fundamental a la intimidad personal y familiar, por un lado, y la libertad de información, por otro. Conflicto que, además, se ha venido intensificando durante los últimos años con la llegada de la Sociedad de la Información e Internet, y particularmente con la reciente aparición y difusión de las redes sociales.

Los hechos de la referida sentencia pueden resumirse de la siguiente forma. El 8 de julio de 2013, en la edición papel y digital del diario “La opinión – El correo de Zamora” se publicó una noticia en la que se informaba de que el demandante había sido herido por su hermano, quien le disparó con un arma de fuego y después se suicidó. El reportaje en cuestión contenía una serie de datos que permitían identificar al demandante, que incluían –entre otros- el nombre de ambos protagonistas y las iniciales de sus apellidos, la profesión del padre, la notoriedad de la familia en la localidad, y la enfermedad que padecía la madre del demandante (Alzheimer). El referido reportaje incluía además una fotografía del demandante, previamente obtenida por el diario a través de su perfil de Facebook.

Entendiendo conculcados sus derechos a la propia imagen e intimidad personal y familiar, el demandante interpuso una demanda frente al Juzgado de Primera Instancia núm. 10 de Bilbao, solicitando el pago de 30.000 euros en concepto de indemnización por daños morales. El Juzgado de Primera Instancia aceptó las alegaciones de la demandante, obligando al diario en cuestión a publicar una rectificación en su siguiente número, así como retirar la fotografía del demandante de sus archivos. Adicionalmente a lo anterior, el Juzgado ordenó el resarcimiento íntegro de los daños morales solicitados por éste, junto con el pago de las costas procesales.

Dicha sentencia fue confirmada en segunda instancia por la Audiencia Provincial de Bizkaia, con imposición de costas para la parte apelante. Sin embargo, el diario zamorano recurrió dicha sentencia en casación; recurso que finalmente fue admitido por el Tribunal Supremo, a pesar de que el Ministerio Fiscal solicitase su desestimación.

En este contexto se inscribe la citada Sentencia del Tribunal Supremo, que sorprendentemente se aparta de la posición sostenida por los tribunales de primera y segunda instancia, estimando parcialmente el recurso de casación presentado por el diario zamorano, y reduciendo el montante de la indemnización a quince mil euros (15.000€).

Así, en lo referente al derecho a la intimidad personal y familiar del demandante, el Tribunal Supremo concluye que éste no puede prevalecer al derecho a la libertad de información de la demandada en el presente caso. De acuerdo con el Tribunal, la gravedad de la intromisión del diario en la intimidad del denunciante no era intensa, resultaba de interés al público y se ajustaba a los cánones de la crónica de sucesos (el género periodístico en cuestión). Además, “no se exponen los hechos con extralimitación morbosa, ni se desvelan hechos íntimos sin relación con lo sucedido, es más, ni siquiera se hace referencia a la causa de la desavenencia familiar”.

En cambio, el Tribunal sí entiende conculcado el derecho a la propia imagen del demandante, en la medida en que la publicación de la propia imagen en las redes sociales –tal y como es el caso de Facebook- “no autoriza a un tercero a reproducirla en un medio de comunicación sin el consentimiento del titular, porque tal actuación no puede considerarse una consecuencia natural del carácter accesible de los datos e imágenes en un perfil público de una red social en Internet”. Así, la sentencia del Tribunal Supremo confirma la jurisprudencia anterior en la materia, que sostiene que publicar una fotografía en Facebook no equivale al consentimiento expreso para su posterior divulgación en cualquier otro medio.

De este modo, el Tribunal Supremo estima parcialmente el recurso presentado por el diario “La opinión – El correo de Zamora”, dejando sin efecto la declaración de vulneración del derecho a la intimidad del demandante, y confirmando la existencia de una intromisión ilegítima en el derecho a la propia imagen del demandante.

Sin embargo, el razonamiento seguido por el Tribunal Supremo resulta, en opinión del autor, y con todo el debido respeto, desproporcionado y confuso en algunos de sus puntos.

Y ello no solo porque la posición del Tribunal Supremo en el presente caso realiza una interpretación sorprendentemente laxa de las directrices aportadas por la jurisprudencia española en materia de libertad de información y derecho a la privacidad, sino porque además la solución aportada resulta en algunos de sus puntos incoherente, dadas las circunstancias concretas del caso.

En efecto, resulta cuanto menos discutible que la publicación de la dirección exacta del domicilio familiar, o que la madre del demandante padece Alzheimer no se hayan considerado una intromisión grave en la intimidad del demandante ni “exponen los hechos con extralimitación morbosa” cuando –más bien al contrario- parece que es la propia extralimitación morbosa la que justifica el nacimiento del propio artículo; más aún si se tiene en cuenta que la familia afectada por el incidente gozaba de cierta “notoriedad […] en la localidad”. Realizando una interpretación flexible de los hechos, el Tribunal Supremo yerra, a mi juicio, en la aplicación de la jurisprudencia señalada anteriormente en la propia Sentencia.

Por otro lado, el Tribunal Supremo considera que la utilización de la fotografía personal del demandante obtenida de Facebook sin su consentimiento supone una vulneración del derecho de imagen del demandante, lo que parece completamente lógico. No obstante, el hecho de que el derecho a la imagen y el derecho a la privacidad constituyan derechos autónomos, no significa que la vulneración del primero no pueda suponer –en función de las circunstancias del caso- la vulneración del segundo y viceversa. Así, resulta difícilmente comprensible por qué la publicación de una fotografía personal en un periódico local, analizada conjuntamente con la publicación de información privada y sensible –además de morbosa e innecesaria en algunos puntos- sobre el demandante en unas circunstancias tan dramáticas como las del presente caso, no vulnera el derecho a la intimidad del demandante.

La interpretación realizada por el Tribunal Supremo en el presente caso resultaría por tanto, de consagrarse para futuros supuestos, del todo ilógica, prohibiendo a quien puede lo más (en este caso, aportar datos personalísimos de una persona física, tales como la enfermedad de su madre) realizar lo menos (publicar la fotografía de perfil de Facebook de una persona sin su consentimiento).

César Borja Galán Santos

Colaborador en Derecho &Perspectiva


Bibliografía

  • Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil, Sección 1ª). Sentencia núm. 91/2017 de 15 de febrero de 2017.
  • Sentencia del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil, Sección 1ª). Sentencia núm. 746/2016 de 21 de diciembre de 2016

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