Reconocimiento en rueda

El reconocimiento en rueda es una diligencia de investigación cuya finalidad radica en determinar la autoría de una infracción criminal, mediante la exhibición al testigo o víctima, de varias personas de características morfológicas similares a las del investigado, y entre las que se encuentra el sujeto sospechoso, con el objeto de reforzar o descartar la certeza sobre su autoría.

Esta diligencia de investigación se encuentra regulada en los artículos 368 a 372 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (en adelante, LECrim). Es necesario precisar que no es de práctica obligatoria, sino que se llevará a cabo cuando las circunstancias del caso lo recomienden por existir una duda razonable sobre la identidad del sujeto infractor. Por otro lado, “si es detenido flagrantemente, o conocido e identificado con su filiación o datos que lleven a señalar su certeza identificativa, ya que el testigo o víctima lo conoce previamente, la práctica del reconocimiento en rueda es innecesaria e improcedente”.

Cuando se lleve a cabo la diligencia de investigación, se confeccionará un acta donde se consignarán los nombres de todas las personas que hubiesen formado parte de la rueda así como el resultado de la misma. En cuanto a las características básicas de este medio de investigación, se puede destacar:

  • La rueda de reconocimiento deberá ser efectuada por el testigo o la víctima, quien tendrá a su vista a todos los presentados, pero no será visto por éstos. La persona encargada de realizar el reconocimiento deberá manifestar al Juez si el supuesto sujeto infractor se encuentra entre las personas que estén realizando la rueda de reconocimiento.
  • No se especifica en la ley cuántas personas deben comparecer con el sospechoso en la rueda de reconocimiento ni si deben colocarse de alguna manera específica (suelen ponerse en fila enfrentadas el sujeto que reconoce), pero es determinante que tengan unas características morfológicas similares (mismo color de piel, altura, complexión, fisonomía, etc), en aras de poder determinar la certeza del reconocimiento. Es importante aclarar que en la rueda no se pueden colocar a hermanos gemelos, pues ello impide la certeza de dicho reconocimiento.
  • En supuestos en los que haya varios infractores y ante la falta de voluntarios de someterse a una rueda de reconocimiento, la ley no impide que se coloquen en la misma rueda a varios de los sospechosos. Pero en ese caso, se ha de advertir al testigo o víctima que puede haber más de un investigado a reconocer.

Además, si el sujeto infractor por cualquier motivo no conserva la misma fisonomía que el día de los hechos, el Juez debe advertírselo al sujeto que realiza el reconocimiento. En caso que fuesen varias las personas que tuviesen que realizar el reconocimiento en rueda, se habrá de realizar por separado asegurando de manera que no se comuniquen entre sí mientras que se estén llevando a cabo dichos reconocimientos.

El Tribunal Supremo mantiene como jurisprudencia consolidada en referencia con el momento procesal adecuado para su práctica, lo siguiente: “se trata de una diligencia probatoria que, cuando menos en principio, es propia druedae la fase de instrucción o sumarial y, también por lo general, idónea y atípica para ser practicada en el plenario o juicio oral, (…) porque como diligencia de reconocimiento del investigado o encausado que es, se debe practicar en el sumario para sí poder cumplimentar las exigencias que establece  el artículo 369 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal”.

Además, también incide el Alto Tribunal en que “tiene la virtualidad de generar prueba preconstituida que debe llegar practicada al – siendo posible – juicio oral, pero si el procesado niega su identidad, es en el periodo de investigación sumarial cuando puede precisarse, y si el procesado no está obligado a colaborar con la justicia para acreditar su inculpación, no debe ser lo mismo cuando lo que se trata de acreditar es su inocencia, y si en el momento procesal oportuno no niega su identidad, es lógico no se practique prueba alguna para dilucidarla, si luego en casación pretende – rompiendo los principio de la buena fe y contradicción – suscitar el problema de su identidad, podría constituir una cuestión nueva, imposible de ser acogida en tal trámite”.

Pese a que cuando se piensa en el reconocimiento en rueda uno se imagina su realización en sede instructora, también es posible su realización en sede policial. La realización del mismo en sede policial tiene como ventaja la inmediatez en su realización aunque pierde esa autenticación que puede tener en sede judicial por confluir en ese medio los principios de inmediación y documentación. Si bien es cierto que agiliza los trámites en cuanto al reconocimiento del presunto infractor, el carácter de un federatario público convierte este reconocimiento en un dato más del atestado policial, mientras que si se realiza en sede judicial se le dota del valor de un acto instructorio, con la posible validez que tenga una posterior ratificación en el juicio oral.

En este sentido, el Tribunal Supremo ya en su sentencia de 18 de mayo de 1988 establecía que “aunque tiene la ventaja de la inmediatividad, por sí – la policial –, no tiene más valor que el correspondiente a una simple denuncia, que no podrá, por tanto, convertirse en prueba si no llega a ratificarse”.  

Por tanto, en cuanto a la eficacia del reconocimiento en rueda “la prueba sobre el reconocimiento no la constituye la diligencia practicada en el sumario, sino el testimonio del identificador en el plenario ante el tribunal de instancia, añadiendo que la diligencia de reconocimiento en rueda, aun cuando se practique a presencia del juez de instrucción, del secretario y del letrado de la defensa, no pasa de ser una diligencia sumarial, pero para que la identificación efectuada en la misma adquiera la condición de prueba de cargo es necesario que, comparecido al juicio oral el reconociente y a presencia del tribunal, pueda ser sometido al interrogatorio de las partes sobre dicha identificación”.

En conclusión, a lo largo del artículo se ha analizado lo que mantiene la Jurisprudencia del Alto Tribunal en cuanto al momento procesal oportuno para su práctica. Del mismo modo, se ha visto también los requisitos exigidos para poder considerarla como prueba de cargo en un procedimiento judicial. Quizá de todas las diligencias que se puedan practicar en la fase de instrucción, tendentes al esclarecimiento de los hechos objeto de investigación, ésta sea la más adecuada para ayudar a esclarecer la autoría sobre dichos hechos.

Fdo. Rocío Santiago Resola

Colaboradora permanente en Derecho&Perspectiva


Fuentes:

  • Ley de Enjuiciamiento Criminal
  • CENDOJ
  • Wolters Kluwer. Reconocimiento en rueda del delincuente. Guías Jurídicas Wolters Kluwer.http://guiasjuridicas.wolterskluwer.es/Content/Documento.aspx?params=H4sIAAAAAAAEAMtMSbF1jTAAAUNjC0sLtbLUouLM_DxbIwMDCwNzA7BAZlqlS35ySGVBqm1aYk5xKgCjIKd5NQAAAA==WKE
  • Francis Lefebvre, 2015-2016, Memento Acceso a la Abogacía, Madrid (España). Editorial Lefebvre (página 600).

Imagen: rtve.es

Rocío Santiago Resola

Colaboradora Permanente en Derecho & Perspectiva

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