Sobre el contenido esencial del derecho de huelga y la huelga rotatoria

¿Cómo define el Tribunal Constitucional el contenido esencial del derecho de huelga (en qué concepto se basa y cómo lo desarrolla)? ¿Una huelga “rotatoria” haría parte del contenido esencial? Estas preguntas las podemos resolver a partir del análisis de los fundamentos jurídicos de la Sentencia del pleno del Tribunal Constitucional de 8 de abril de 1981, que vino a resolver sobre el recurso de inconstitucionalidad número 192/1980.

Antes que nada, es importante recordar que el derecho de huelga en nuestro país se asienta sobre una legislación preconstitucional (RDL 17/77, de 4 de marzo), un reconocimiento constitucional (art. 28 CE) y la Sentencia del Tribunal Constitucional de 8 de abril de 1981 que sentó ciertos criterios acerca de todas las cuestiones relacionadas con la constitucionalidad de la huelga en su regulación por el Decreto. 

La STC 11/1981, de 8 de abril, por la que se estima en parte el recurso de inconstitucionalidad contra el Decreto Ley 17/77, de 4 de marzo, sobre relaciones de trabajo, en relación con los preceptos sobre la huelga legal, establece unos criterios que van a ser la base de las jurisprudencia constitucional posterior que se ha ido consolidando al respecto. 

El derecho de huelga es un derecho individual con ejercicio colectivo o concertado inherente a los trabajadores por cuenta ajena (excluyéndose los autónomos); y los funcionarios públicos (con la exclusión de los integrantes de las fuerzas armadas, las fuerzas de seguridad, jueces, magistrados y fiscales). 

El artículo 53.1 de la Constitución establece una doble garantía: la garantía formal de reserva de ley y la garantía material de preservación del contenido esencial de los derechos fundamentales. Y en relación con esta última, es necesario determinar los elementos que integran el contenido inderogable del derecho de huelga, identificándose dicho contenido esencial, en definitiva, con el conjunto de las facultades reconocidas al titular del derecho de huelga, en ausencia de las cuales tal derecho desaparece o carece de sentido. 

El TC razona en el sentido de buscar los intereses jurídicamente protegidos como núcleo de los derechos subjetivos, pues considera que existe una “esencialidad del contenido del derecho (…) absolutamente necesaria para que los intereses jurídicamente protegibles, que dan vida al derecho, resulten real, concreta y efectivamente protegidos”. En tal sentido, el TC considera que el contenido esencial es rebasado si “el derecho queda sometido a limitaciones que lo hacen impracticable, lo dificultan más allá de lo razonable o lo despojan de la necesaria protección” (FJ 8)

Por un lado, el Tribunal Constitucional define genéricamente el derecho de huelga como la “cesación del trabajo en cualquiera de las manifestaciones o modalidades que pueda revestir” (FJ 10). Tal concepción del contenido esencial del derecho de huelga debe ser deducida del sistema constitucional, integrado lógicamente por el artículo 28.2 CE, así como también por el conjunto de principios y valores superiores del ordenamiento jurídico que expresa ese concreto derecho fundamental. Por lo tanto, el contenido esencial no se agota en un mero derecho a la abstención de actividad, pues la STC 11/81 dispone un contenido amplio de huelga, diciendo con literalidad que ésta “es una perturbación que se produce en el normal desenvolvimiento de la vida social y en particular en el proceso de producción de bienes y de servicios que se lleva a cabo en forma pacífica y no violenta, mediante un concierto de los trabajadores y de los demás intervinientes en dicho proceso” (FJ 10). 

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En este sentido, podríamos pensar con la posibilidad de que una huelga rotatoria también se pueda subsumir dentro del contenido esencial del derecho de huelga. Dicha modalidad de huelga –también llamada turnante- es la que se realiza de modo sucesivo en las distintas unidades productivas de una empresa o centro de trabajo, o sectores de la actividad económica en un ámbito geográfico determinado, alterándose sucesivamente en la cesación del trabajo, con la finalidad de afectar a la coordinación de la producción. No obstante, aparece en el art. 7 RDL de 1977 como una huelga abusiva, teniendo esta consideración también en clave a la teoría desarrollada por la STC de 8 de abril de 1981, que considera que la huelga se basa en una serie de sacrificios mutuos; los trabajadores pierden el salario pero el empresario debe aceptar que se trata de un derecho fundamental. Ésta teoría de los sacrificios mutuos habla de la proporcionalidad de estos sacrificios y mantiene que este tipo de huelgas son abusivas porqué con un número pequeño de trabajadores la afectación a la realización productiva es muy grande. No hay proporcionalidad ya que con menor sacrificio por parte de los trabajadores se afecta a la producción de forma mucho más notoria, perjudicando de manera desproporcionada al empresario. Hay que destacar que la STC 11/1981 declaró que las huelgas abusivas juegan con la presunción “iuris tantum” y por lo tanto el abuso se tendrá que probar. 

Por otro lado, además del hecho mismo del cese de actividad bajo cualquiera de las modalidades no abusivas ni ilegales, integran también el contenido esencial del derecho de huelga las facultades inherentes al ejercicio colectivo del derecho de huelga, esto es (FJ 11): la convocatoria o llamada, el establecimiento de las reivindicaciones, la negociación, la decisión de dar la huelga por finalizada, la proyección exterior del conflicto; así como también las actividades de información, difusión y publicidad del propio conflicto y de las reivindicaciones que lo motivan -actividades como los piquetes-. Obviamente, estas reivindicaciones que llevan a cabo los piquetes en ningún caso podrán ir aparejadas a conductas violentas o intimidadoras con el objetivo de obligar a los demás trabajadores a adherirse a una huelga. 

Para concluir, es necesario hacer referencia a la forma de llevarse a cabo las facultades que integran el contenido esencial del derecho de huelga, porque la violación del núcleo esencial también puede originarse mediante restricciones formales de este derecho, que limiten o impidan la realización efectiva de las facultades citadas anteriormente inherentes al ejercicio colectivo del derecho de huelga. Sobre esta cuestión se pronuncia la Sentencia en su Fundamento Jurídico 15º, disponiendo que el derecho de huelga puede quedar sujeto a procedimientos o requisitos formales diversos –en una norma de rango legal-, siempre y cuando éstos no sean arbitrarios, y tengan por objeto preservar otros bienes e intereses constitucionalmente protegidos, sin que impidan en la práctica el ejercicio del derecho de huelga. 

 

Firmado: Gerard Rincón Andreu.
Redactor en Derecho & Perspectiva.

 


Fuentes:

– BALAGUER CALLEJÓN, María Luisa, “El contenido esencial del derecho de huelga”, Revista de derecho político, ISSN 0211-979X, Nº 34, 1991, págs. 123-142.

– STC de 8 de abril de 1981.

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