“Sponsored data” y otros intercambios de datos: tu información privada como moneda de cambio

La tecnología avanza a una velocidad de infarto, acelerada como una gran bola de nieve deslizándose por la ladera de una montaña, y junto con la tecnología, la sociedad también evoluciona. Los “smartphones”, las “tablets”, las redes sociales, el “Big Data” y el “internet de las cosas”, son tan solo unas pocas de todas las novedades tecnológicas de esta época. 

Como consecuencia del cambio, las personas hemos desarrollado una profunda vinculación a los dispositivos tecnológicos ¿Cómo resistirse, verdad? Nos permiten leer libros, repasar la actualidad en los periódicos digitales, realizar la compra semanal vía online, consultar información de cualquier tipo… son dispositivos que nos permiten realizar casi cualquier tarea, en cualquier momento y en cualquier lugar, pura comodidad. Se han convertido, poco a poco, en elementos casi imprescindibles en nuestro día a día. Esa conexión que hemos desarrollado deja a su paso mucha información, a menudo información privada (nuestra información privada). No hace falta darle muchas vueltas al asunto para encontrar algún ejemplo, basta con dirigirse a Facebook, Twitter o Instagram y fijarse en el rastro de información que dejan todos los usuarios. Toda esta información no ha pasado desapercibida a las empresas y los más audaces han conseguido sacar tajada de ello. Las marcas están completamente obsesionadas con recopilar datos sobre sus consumidores, pero ¿Por qué quieren las empresas nuestra información? 

La respuesta es sencilla, porque la información se ha vuelto fundamental a la hora de crear estrategias. Esta información es crucial para que una empresa conozca mucho mejor a sus consumidores y le permite identificar de forma mucho más eficaz quién es consumidor de una determinada marca y sus preferencias de consumo. Estos datos también ayudan a las marcas en más niveles, por ejemplo, les permiten comprender qué errores están cometiendo, reconocer amenazas y adelantarse a ellas. La cuestión que se plantea ahora, es cómo una empresa es capaz de acceder a una información tan valiosa, una tarea complicada, pero ¿Por qué los datos se han convertido en algo tan difícil de conseguir?

La clave del asunto está en los propios consumidores, o sea, nosotros. Muchos nos hemos dado cuenta de la importancia de la información, del valor de la misma y de las ventajas que adquieren las empresas al acceder a ella. Esto nos convierte en más sensibles a todo aquello que toque nuestra privacidad y nos hace más conscientes de lo importante que es protegerla. Por ello, las empresas han investigado fórmulas para compensar a sus consumidores a cambio de su información. Una de estas fórmulas  es el uso de los “sponsored data” (datos patrocinados).

Los “sponsored data” consisten en que los consumidores hacen algo para las marcas recibiendo algo a cambio. Por ejemplo, que las marcas regalen datos móviles a sus consumidores a cambio de que estos realicen ciertas actividades u ofrezcan cierta información. Además, permiten a las empresas llamar la atención de los consumidores en un mundo altamente saturado, haciendo que estos se fijen en ellas y en sus productos frente a las demás firmas y los demás productos. El origen de esta idea surgió en las operadoras, cuando T-Mobile ofreció a sus consumidores la posibilidad de que accedieran sin coste en megas a un servicio de música desde sus “smartphones”, de esa forma logró captar la atención de los consumidores.  

Actualmente, esta estrategia, adoptada por muchas compañías de telecomunicaciones, está empezando a implantarse en muchas marcas, de forma que están regalando ancho de banda móvil al consumidor y le permita acceder sin coste a ciertos servicios o funciones. Por ejemplo, Mintel ofrece 2GB gratis para los consumidores que se descarguen la aplicación “Android Pay” en una tienda Verizon y lo usasen allí un mínimo de tres veces. Para los consumidores, esta estrategia no es intrusiva, muchas veces estas ofertas se basan en actividades que el cliente ya tenía pensado realizar de todas formas y además este valor añadido permite asentar lazos de fidelidad entre el cliente y la marca.

Sin embargo, otras veces estas ofertas se basan en que el cliente ofrezca información privada. Esta práctica es alarmante, ya por iniciativas así la información personal de los consumidores se ha vuelto la materia prima del siglo XXI (y recordemos que los datos privados que dejamos tras usar internet son imborrables). 

Respecto de otros casos de “trafico de información privada”, gran parte de estos pueden achacarse a las redes sociales. Un ejemplo bastante famoso, tanto por su envergadura como por su actualidad, es la compra de WhatsApp por parte de Facebook. Como se sabe, la compra de WhatsApp en octubre de 2014 (tras 8 meses de investigación por parte de la la Comisión Federal del Comercio de EE.UU., y luego ante los órganos reguladores de la competencia de la Comisión Europea) se cerró con la cuantía de 21.800 millones de dólares. Si una empresa está dispuesta a pagar una suma de dinero tan ingente, es porque cree que lo que recibe a cambio vale más y en este caso no estamos hablando solo de los beneficios que produce WhatsApp como empresa, sino de todos los datos sobre sus usuarios. Toda esa información que permite a Facebook segmentar clientes de forma tan eficaz como ninguna otra empresa.

Recordemos que, hace tan solo semanas, una actualización de WhatsApp avisaba de que los datos de sus usuarios serían enviados a la empresa Facebook e incluía una opción para negarse a entregarle información. Afortunadamente la noticia corrió como la pólvora entre los usuarios, de modo que el día de la fecha límite mucha gente había desactivado esta opción de su dispositivo. Este es tan solo uno de muchos ejemplos que nos confirman que nosotros, los consumidores, nos hemos convertido en productos a ojos de muchas entidades y nuestros datos son considerados moneda de cambio del siglo XXI.

Para concluir, debo admitir que la evolución de la tecnología y de las telecomunicaciones en concreto es algo apasionante, digno de seguir de cerca y seguro que nos proporcionará muchas ventajas. 

Aun así, como con cualquier avance, se debe tener cuidado de no desviarse por el mal camino. No sería la primera vez que un avance revolucionario se manipula para darle un uso que nada tiene que ver con su razón de ser. Por ello, invito a todos a que hagan un buen uso de internet y, sobretodo, que hagan un uso diligente de su información personal, ya que “internet nunca olvida”.

 

Firmado: Alejandro Martínez Santiago.
Colaborador Permanente en Derecho & Perspectiva.  


Fuentes:

– ABC: “Facebook cierra la compra de WhatsApp por 21.800 millones de dólares”

http://www.abc.es/tecnologia/moviles-aplicaciones/20141007/abci-facebook-whatsapp-cierre-compra-201410070412.html

– El periódico: “La huella imborrable” por Juan Fernández

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/huella-imborrable-1392784   

– Puro marketing: El “Sponsored data” y cómo las marcas están empezando a usar internet móvil como señuelo http://www.puromarketing.com/12/27690/sponsored-data-como-marcas-estan-empezando-usar-internet-movil-como-senuelo.html

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