¿Y si me voy?

*Juan Francisco Fernández – Abogado en Trebia Abogados.

Si estás pensando en dar el salto, embarcarte en ese gran desafío, tanto personal como profesional, que supone crear tu propia empresa en el mismo sector en el que vienes siendo empleado durante los últimos años, debes tener en consideración algunos aspectos básicos de la normativa vigente en materia de Competencia Desleal.

Cumplir estos aspectos básicos, puede librarte de tener  disputas (judiciales o extrajudiciales) con tu antiguo jefe.

La posibilidad de cambiar de trabajo, o dejar un trabajo para constituir una sociedad, y de aprovechar en el nuevo trabajo el bagaje de experiencia y conocimiento profesional adquirido en el anterior empleo es un derecho del trabajador, el cual tiene su anclaje en los artículos 35.1 y 38 de la Constitución Española (derecho a la libre elección de profesión u oficio y a la libertad de empresa), y por tanto no supone en modo alguno una conducta que pueda ser calificada como desleal, todo ello, siempre y cuando no existan en nuestro contrato clausulas de permanencia o pactos de no competencia conforme a lo previsto en los artículos 21.4 y 21.2 del Estatuto de los Trabajadores, mecanismos que vienen siendo utilizados por las empresas para prevenir la fuga de trabajadores que se establecen por su cuenta y se convierten en competidores directos.

Como apunte, decir que normalmente este tipo de actuaciones y problemática se dan con mayor frecuencia en el sector servicios y no tanto en el sector industrial, ya que es en éste primero, donde lo que se contrata es una actuación profesional, la cual normalmente lleva aparejada una relación personal y de confianza que se viene manteniendo en el tiempo.

Una vez creada la nueva empresa, resulta tentador, a la par que sencillo, conseguir los primeros clientes en la clientela de nuestra anterior empresa, atraer para que trabajen con nosotros a antiguos compañeros, e incluso poner en práctica actuaciones secretas de la antigua empresa, es aquí donde surge la problemática que deseamos abordar, puesto que podemos encontrarnos en supuestos de Competencia Desleal o simplemente en actuaciones que suponen el ejercicio del derecho a desarrollar  una actividad económica en el mercado, esto es, un derecho de acceso al ámbito de desarrollo de la iniciativa económica privada.

En el supuesto contemplado, empleado de una empresa que la abandona para constituir una nueva en la que desarrollar la misma actividad de forma autónoma, ¿puede el antiguo jefe demandar por competencia desleal?

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Crear una nueva empresa y ofertar servicios similares a los que ofrece la anterior empresa en la que uno venía trabajando es una cuestión que atañe a la libre competencia del mercado, siempre y cuando se respete la buena fe, y no se  infrinja la confianza depositada por el anterior empleador. Respetando estos extremos lo normal sería que no tuviésemos problema alguno con nuestro anterior empleador.

Tanto la Ley de Competencia Desleal como la mayor parte de la jurisprudencia dictada al respecto en la materia, aborda ésta problemática desde el punto de vista de aquellas actuaciones en las que el trabajador actúa de manera contraria a las reglas de la buena fe, entendiendo como tal, entre otras muchas, aquellas actuaciones en las que un empleado se marcha de la  empresa en la que trabaja llevándose consigo toda la base de datos de clientes de ésta, ponerse en contacto con los clientes de la antigua empresa con la intención de inducirles a que rompan la relación contractual que venían manteniendo con aquella empresa en la que  trabajaba y comiencen a trabajar para uno, convencer a los antiguos compañeros de trabajo para que finalicen su relación laboral con la antigua empresa y trabajen para uno, ejercer actuaciones que eran consideradas como secretos en la antigua empresa, e incluso hacer ver a aquellos clientes de la antigua empresa que se sigue trabajando para ella, ejercitando actos considerados por la ley como explotación de la reputación ajena.

El ejercicio de éste tipo de actuaciones son las que nos pueden acarrear tener problemas con nuestro anterior empleador, y se encuentran recogidas en el art. 14 de la Ley de Competencia Desleal, pues son consideradas como actos de inducción a la infracción contractual (empleados que se dirigen a los clientes de su antigua empresa y les inducen a terminar irregularmente las relaciones con ésta) o como inducción a la terminación regular del contrato (igualmente en relación con los clientes).

Normalmente en éste tipo de procedimientos también hay acusaciones de explotación de secretos empresariales porque los empleados se llevan información no pública de la compañía para la que trabajan (art. 13 LCD), e incluso como hemos comentado, se dan actos de explotación de la reputación de ajena, entendiendo como tal el aprovechamiento en el mercado de la reputación de otro adquirida en el mercado a lo largo del tiempo (art. 12 LCD).

En la actualidad, y debido a la falta de una correcta definición de lo que se entiende por competencia desleal, la mayor parte de procedimientos planteados en esta materia suelen finalizar por acuerdo de las partes, ya que a ninguno de los implicados (empresa y ex empleado) les interesa eternizar el conflicto.

Los tribunales tienen bastante claro cuándo estamos en actuaciones que pueden tipificarse como desleales y se desestiman muchas demandas porque no se tiene por probada la comisión de las conductas denunciadas por el antiguo empleador, ya que la resolución del conflicto se sustenta fundamentalmente en la prueba aportada o practicada, soportando la carga de la prueba la parte demandante, que en este caso será el antiguo empleador.

En definitiva, un antiguo trabajador podrá, lícitamente, dirigirse a los antiguos  clientes de la empresa en la que venía siendo empleado y ofrecerles sus servicios profesionales, porque ese conocimiento forma parte de su experiencia y habilidades, aprovechar todo su bagaje y conocimiento adquirido y emplearlo para sí y con el resto, siempre y cuando no ejerza actuaciones contrarias a la buena fe, y no infrinja ninguna clausula contractual que se lo impida, pero en este caso no estaríamos en un supuesto de competencia desleal, sino en una infracción contractual.

Firmado: Juan Francisco Fernández Escobar.
Abogado en Trebia Abogados.
Colaborador en Derecho & Perspectiva.

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